¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?
-A mi Señor glorioso, la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
¡la muerte en ti no manda!
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
Amén, ¡Aleluya!
(Secuencia de Pascua. Liturgia del Domingo de Resurrección)
Publicado por Paco Sales Casanova el 23 de Marzo de 2008 |

