Amar, como orar, es alojar a un extraño en las propias entrañas. Es dejar que el proyecto, los deseos, la vida del otro…inunden nuestro proyecto, nuestros deseos, nuestra vida; y esto, que es una división, paradójicamente nos integra. En la masa oscura de nuestros deseos, la presencia de Otro que es mayor que nosotros mismos nos va llenando, de deseo en deseo, hacia una mayor transparencia de nosotros mismos.
Recorrer el camino de la oración es muy duro; por eso hay tan pocos que lo hacen. Es recorrer el camino de los propios deseos; y casi no nos atrevemos a desear, sólo a calmar necesidades; y para ellas los objetos bastan. Pero Dios es Alguien.
Tratar con Él es quemar las naves de la saciedad satisfecha. Es poner en pie el inmenso continente de nuestros deseos siempre avivados. Dios es siempre mayor.
J. M. Fernández- Martos
mar 18









abril 7th, 2008 at 23:42
La paz y la gracia del Espíritu Santo esté con vosotros y con mi person
a Óscar,para felicitarlos por la página.
junio 15th, 2009 at 03:50
seguir teniendo fe en Dios que nunca nos desamparara