y déjame confiar en tu mano alzada,
en tu mano extendida,
en tu mano protectora,
en tu mano bienhechora
y dadora de paz y de gracia.

Bendice mis ojos
Bendice mi nariz
Bendice mi boca
Bendice mis oídos
Bendice mis manos
Bendice mi corazón
Bendice toda mi persona
Publicado por Daniel Pajuelo Vázquez el 2 de Enero de 2007 |

