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Ene 11
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Debe sonar extraño decir que la alegría es fruto de nuestra elección. Con frecuencia nos imaginamos que hay personas más afortunadas que otras y que su alegría o su tristeza depende de las circunstancias de la vida, las cuales quedan fuera de nuestro control.
Y, sin embargo, elegimos; no tanto las circunstancias de nuestra vida cuanto la manera de responder a estas circunstancias. Dos personas pueden ser víctimas de un mismo accidente. Para uno, este se convierte en fuente de resentimiento; para otro, en fuente de agradecimiento. Las circunstancias externas son las mismas, pero la elección de la respuesta es completamente distinta. Hay gente a la que se le agria el carácter cuando se van haciendo mayores. Otros, en cambio, envejecen con gozo. Esto no significa que la vida de aquellos cuyo carácter se va amargando haya sido más dura que la vida de los que viven contentos. Significa que se han hecho opciones diferentes, opciones íntimas, opciones del corazón.
Henri J. M. Nouwen- Aquí Y Ahora
Vía Esperanza que construye mientras espera
María Arias Cabello
Dic 28
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La grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. (nº 38)
Sufrir con el otro, por los otros; sufrir por amor de la verdad y de la justicia; sufrir a causa del amor y con el fin de convertirse en una persona que ama realmente, son elementos fundamentales de humanidad, cuya pérdida destruiría al hombre mismo. Pero una vez más surge la pregunta: ¿somos capaces de ello? ¿El otro es tan importante para que, por él, yo me convierta en una persona que sufre? ¿Es tan importante para mí la verdad como para compensar el sufrimiento? ¿Es tan grande la promesa del amor que justifique el don de mí mismo? (…)
El hombre tiene un valor tan grande para Dios que se hizo hombre para poder compadecer Él mismo con el hombre. (nº 39)
BENEDICTO XVI, Carta encíclica Spe salvi
Paco Sales Casanova
Dic 07
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La soledad es la sala de audiencias de Dios
No recuerdo donde la leí, pero me resultó totalmente cierta esta afirmación.
Daniel Pajuelo Vázquez
Nov 07
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“Irrumpieron en el piso cuatro milicianos armados. El portero, que les había indicado el piso, les insistió: – “¡no hagáis nada a las mujeres que son muy buenas!”
Terminado el registro conminaron a los religiosos: “¡seguidnos!”. De nada sirvieron los lamentos y la súplicas de las buenas mujeres.
Con palabras soeces y a empujones los bajaron por las escaleras. Entonces Sabino, en uno de sus típicos arranques de generosidad, se acercó al portero (que les había denunciado) y, dándole las gracias, le abrazó. (…)
¿Qué jucio se les hizo? Probablemente sumarísimo: eran religiosos y bastaba. Este “delito” estaba condenado con la muerte (…)
Hacia las 2 ó 3 de la mañana sacaron a los cinco de sus celdas y, metiéndoles en unos coches, los llevaron a la carretera del Pardo. Ya no daban el paseo a sus víctimas a la luz del día.
Por la mañana, los agentes de la Dirección General de Seguridad encontraron los cadáveres acribillados a balazos y con el tiro de gracia. Los fotografiaron para que pudieran ser identificados por sus familiares.
Fueron sepultados en el cementerio del Pardo.
Aquel 14 de septiembre de 1936 era un día de victoria. Era la fiesta del triunfo de la Santa Cruz. A imitación y unidos a su divino Maestro, ellos también habían triunfado en su moderna cruz”.

Madrid, verano 1936; José María Salaverri.
Narra la biografía de los 4 nuevos beatos marianistas cuya memoria celebramos ayer, día 6 de Noviembre.
Paco Sales Casanova
Nov 06
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Cuando nos preguntamos honestamente qué persona en nuestra vida significa más para nosotros, a menudo encontramos que son aquellos, quienes en vez de dar muchos consejos, soluciones, o curas, han escogido compartir nuestro dolor y tocar nuestras heridas con una tierna y suave mano.
El amigo que puede estar callado con nosotros, en un momento de desesperación o confusión, que puede permanecer con nosotros en una hora de dolor o aflición, que puede tolerar el no saber, el no curar, el no aliviar… y enfrentar con nosotros, la realidad de nuestra impotencia. Ese es un amigo que se preocupa por nosotros.
La voz interior del amor- Henri J. Nouwen
Via Todo es Don
Daniel Pajuelo Vázquez
Oct 03
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Francisco es una figura inagotable, por eso es muy sano volver de vez en cuando, una vez al año quizás, a su historia, a contemplarlo desde un nuevo punto de vista.
Esta vez me he acercado al “San Francisco” de G.K Chesterton, que no es una típica biografía sino una relectura para los mínimamente iniciados en la vida del pobre de Asís.
A Francisco se le han colgado muchas etiquetas, según ideales y sueños de cada lector y admirador de este santo: un pacifista, tal vez el primero, un poeta, un ecologista, un comunista, un anarquista… Para Chesterton, Francisco es el “juglar de Dios”: “Un juglar no era lo mismo que un trovador, aun cuando un mismo hombre podía ser ambas cosas (…) El juglar era propiamente un bufón, un truhán o lo que llamaríamos un saltimbanqui”. Un juglar que aprendió a mirar el mundo del revés, caminando sobre las manos y boca abajo, de tal modo que todo lo que a nuestros ojos tiene valor se convirtió para él en basura y todo lo que despreciamos fue en sus manos y para sus ojos bendición. Francisco, haciendo piruetas, aprendió a de-pender de Dios, se colgó, literalmente, de su Señor. ¿Un “colgao” por y de Dios? Pues algo así. En pocas palabras nos viene a decir que si la figura de Francisco la apartamos de Dios y su especialísima relación con él nos quedamos con una burda caricatura.
Chesterton, en vez de acometer una extensa biografía abarcando mucho y apretando poco, ha preferido abarcar poco y apretar mucho para sacarle todo el jugo a su personaje, y no sólo a él, sino también a ti, lector.
Así presenta su obra el propio autor: “Me dirijo al hombre de la calle, escéptico pero también comprensivo, y mi única esperanza, bastante vaga por cierto, es que si abordo la biografía de este gran santo por el lado llamativo y popular que evidentemente tiene, tal vez logre que el lector perciba la coherencia de una personalidad intachable, al menos un poco mejor que antes;
San Francisco, G. K. Chesterton, Madrid 1999.
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Paco Sales Casanova
Sep 06
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“En cambio, a mi madre nunca la vi de rodillas. Demasiado cansada, se sentaba en medio, el más pequeño en sus brazos, el vestido negro hasta los tacones, los hermosos cabellos castaños caídos sobre su cuello, y todos nosotros a su alrededor, muy cerquita de ella. Musitaba las oraciones de punta a cabo, sin perder una sílaba, todo en voz baja. Lo más curioso es que no paraba de mirarnos, uno tras otro, una mirada para cada uno, más larga para los más pequeños. Nos miraba pero no decía nada. Nunca, aunque los pequeños enredasen o hablasen en voz baja, aunque la tormenta cayese sobre la casa, aunque el gato volcase el puchero. Y yo pensaba: «Debe ser muy sencillo Dios cuando se le puede hablar teniendo un niño en brazos y en delantal. Y debe ser una persona muy importante para que mi madre no haga caso ni del gato ni de la tormenta».
Las manos de mi padre, los labios de mi madre, me enseñaron de Dios mucho más que mi catecismo”.
Testimonio de Aimé Duval sj en el libro: ¿Por qué me hice sacerdote? AAVV, Salamanca, 1989.
Paco Sales Casanova
Sep 03
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“Jesús de Nazaret” de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI. Es sin duda el libro del mes, y es solo el primer volumen… En plena ola de la investigación sobre el Jesús histórico (La “Tercera búsqueda”), la cristología del papa contiene alusiones a este momento “jesulógico” y “cristologico” que estamos viviendo desde los años 80. Años apasionantes donde se está escribiendo sobre Jesús como nunca.
Hay de todo: obras magníficas (atención que va a aparecer el “JESÚS. Aproximación histórica” de José Antonio Pagola, que promete ser una gran obra; saldrá en PPC muy pronto); obras muy densas y de estudio interdisciplinar (Estados Unidos con su “Jesus Seminar” a la cabeza…); y por supuesto mucha “ciencia ficción” e “investigación-basura” (la que más abunda en nuestras librerias y quioscos…). Pero como diría Pablo… “con tal de que se hable de Jesús…yo me alegro…
Enrique Aguilera en Espiritualidad Marianista
Daniel Pajuelo Vázquez
Ago 28
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- Las tristezas no se quedan para siempre, cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos.
- ¿Siempre es preciso partir?
- Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.
La quinta montaña
Paulo Coelho
María Arias Cabello
Ago 23
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“Era el quinto hijo de una familia de nueve hermanos (…). En casa, nada de piedad expansiva y solemne. Sólo cada día la oración de la noche en común, pero es algo que recuerdo claramente y lo recordaré mientras viva. Mi hermana Elena recitaba las oraciones. Demasiado largas para los niños (un cuarto de hora); poco a poco iba aumentando en velocidad, embrollandose, abreviando, hasta que mi padre le decía «vuelve a empezar». Y entonces yo iba aprendiendo que hace falta hablar con Dios despacio, seria y delicadamente. Es curioso cómo me acuerdo de la postura de mi padre. Él, que por sus trabajos en el campo o por el acarreo de madera siempre estaba cansado, que no se avergonzaba de manifestarlo al volver a casa, después de cenar se arrodillaba, los codos sobre una silla, la frente entre sus manos, sin mirar a sus hijos, sin un movimiento, sin toser, sin impacientarse. Y yo pensaba: «Mi padre, que es tan valiente, que manda en casa y tan bien entiende a los dos grandes bueyes, que es insensible ante la mala suerte y no se inmuta ante el alcalde, los ricos y los malos, ahora se hace un niño pequeño ante Dios. ¡Cómo cambia para hablar con Él! Debe ser muy grande Dios para que mi padre se arrodille ante Él y también muy bueno para que se ponga a hablarle sin mudarse la ropa»”
Testimonio de Aimé Duval sj en el libro: ¿Por qué me hice sacerdote? AAVV, Salamanca, 1989.
Paco Sales Casanova
Jul 01
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El hombre en busca de sentido
Por Víctor Frankl
Herder www.herdereditorial.com
“La Historia nos brindó la oportunidad de conocer al hombre quizá mejor que ninguna otra generación. ¿Quién es, en realidad, el hombre? Es el ser que siempre decide lo que es. Es el ser que inventó las cámaras de gas, pero también es el ser que entró en ellas con paso firme y musitando una oración”
Prisionero, durante mucho tiempo, en los desalmados campos de concentración, él mismo sintió en su propio ser lo que significa una existencia desnuda […] Las palabras del doctor Frankl alcanzan un temple sorprendentemente esperanzador sobre la capacidad humana de trascender sus dificultades y descubrir la verdad conveniente y orientadora
Las Crónicas de Narnia.
De C. S. Lewis
El autor, C.S. Lewis, en un articulo titulado: “Tres modos de escribir para la infancia” defiende así su estilo propio de acercarse literariamente al mundo infantil: “El tercer modo, el único que me siento capaz de usar personalmente, consiste en escribir un relato para niños simplemente porque es la mejor forma para expresar aquello que se quiere decir: al igual que un compositor que, creando una marcha fúnebre, no lo hace porque tenga un funeral sino porque determinadas ideas musicales se adaptan mejor a esa forma.”
Esta idea musical, en la obra de Lewis que aquí presentamos, es el misterio cristiano narrado a través de la fábula. “La acusación más frecuente que se dirige a la fábula es que distorsiona la imagen del mundo en que viven los niños. Mi opinión es que ninguna lectura podría darles una impresión menos falsa de la realidad y que aquellos que consideramos relatos realistas para la juventud son mucho más engañosos. Personalmente nunca me he creído que el mundo que nos rodea se pareciese al de las fábulas pero sí creí mucho tiempo que la escuela debía ser como la pintaban en los libros de ambientación colegial. Esto equivale a decir que los cuentos fantásticos no me han engañado pero los escolares sí” (sustitúyase por “Sensación de vivir”, “O. C.”, “American Pie” o cualquier otro relato del género)
El niño que jugaba con la Luna.
De Aimé Duval
“Qué sabréis de Dios vosotros, los sanos, si Dios nunca os ha salvado de nada; si estáis bien tal como estáis; si vuestro dinero, vuestra reputación, vuestra excelente salud, y vuestros archi-cómicos títulos honoríficos os dispensan de llamarlo en vuestra ayuda?
Pero nosotros, que lo habíamos perdido todo, hemos intentado el recurso de Dios (u otras cosas), por si acaso. (…)
Evidentemente los Alcohólicos Anónimos, al igual que santo Tomás, no creemos sino lo que podemos palpar. Y hemos palpado con los dedos la desesperación. Y también hemos palpado la Fuerza que nos ha librado de ella. (…) Para mí, personalmente, es Jesús, que quiere decir Salvador, porque él me ha salvado de mi semi-locura y de la muerte.”
Aimé Duval, sacerdote jesuita, en los anos sesenta alcanzó mucha fama en Francia como cantante de música religiosa pop. Este libro es el relato autobiográfico de su “viaje al fondo de la noche” del alcoholismo y su regreso a la luz. La fe y la experiencia de profunda fraternidad que vivió en Alcohólicos Anónimos le abrieron el paso.
Cualquier viaje humano a cualquier fondo de la noche encontrará en este libro una preciosa luz.
Historia de un alma. Sta Teresa del Niño Jesús
De Teresa del Niño Jesús
“Yo me considero un débil pajarito cubierto únicamente por un ligero plumón. Yo no soy un águila, sólo tengo de águila los ojos y el corazón, pues a pesar de mi extrema pequeñez, me atrevo a mirar fijamente al sol divino, al sol del Amor, y mi corazón siente en sí todas las aspiraciones del águila…
El pajarillo quisiera volar hacia ese Sol brillante que encandila sus ojos; quisiera imitar a sus hermanas las águilas (…) Pero Ay! Lo más que puede es alzar sus alitas (…)
Qué será de él? Morirá de pena al verse tan impotente…? No, no, el pajarillo ni siquiera se desconsolará. Con audaz abandono quiere seguir con la mirada fija en su divino Sol. (…)
Jesús, hasta aquí yo entiendo tu amor al pajarito, ya que él no se aleja de ti… Pero yo sé, y tú también lo sabes, que muchas veces la imperfecta criaturita, aun siguiendo en su lugar (es decir, bajo los rayos del Sol), acaba distrayéndose un poco, de su único quehacer: coger un granito acá y allá, corre tras un gusanito…; luego, encontrando un charquito de agua, moja en él sus plumas apenas formadas; ve una flor que le gusta, y su espíritu débil se entretiene con esa flor… En una palabra, el pobre pajarito, al no poder cernerse como las águilas, se sigue entreteniendo con las bagatelas de la tierra.
Sin embargo, después de todas sus travesuras, el pajarillo, en vez de ir a esconderse en un rincón (como hizo Adán) para llorar su miseria y morirse de arrepentimiento, se vuelve hacia su amado Sol, expone a sus rayos bienhechores sus alitas mojadas, gime como la golondrina; y, en su dulce canto, confía y cruenta detalladamente sus infidelidades, pensando, en su temerario abandono, adquirir así un mayor dominio, atraer con mayor plenitud a Aquel que no vino a buscar a los justos sino a los pecadores.”
Diario de un perlegrino
De Miguel Perles Alabau
Dirás que exagero si te digo que hay libros, como éste, que pueden abrirte rutas nuevas a caminar en tu vida. Ahora bien, lo que no dudo es que su lectura puede hacer variar tus planes de verano y animarte a una experiencia que, de hacerla como este joven, ¡ésta sí!, te puede cambiar por dentro mucho más de lo que imaginas. Me refiero al Camino de Santiago.
Un testimonio precioso, una iniciativa genial, un regalo inolvidable, una provocación e invitación a vivir de forma personal e intransferible cada paso de tu vida en toda su riqueza y su misterio. Todo esto y mucho más es el libro de Miguel Perles, el Perlegrino. Un joven que, 5 años después, se ha propuesto publicar, con una sencilla y original edición, el diario de su primera peregrinación a Santiago, cuando tenía tan solo, diecisiete años.
Un libro sin editorial ni precio, pero que escribiéndole a su dirección electrónica, perlegrino@marianistas.org, o dirigiéndote a su página web http://perlegrino.marianistas.org/diario, lo encuentras y te lo hace llegar por el precio que tú quieras, el precio lo pones tú. Se trata de un libro sin ánimo de lucro, todo lo recaudado se destina a distintos proyectos de desarrollo.
Daniel Pajuelo Vázquez
Jun 03
6538 visitas
“Estamos en un siglo de inventos. Ahora no hay que tomarse ya el trabajo de subir los peldaños de una escalera: en las casas de los ricos, un ascensor la suple ventajosamente.
Yo quisiera también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, pues soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección.
Entonces busqué en los Libros Sagrados algún indicio del ascensor, objeto de mi deseo, y leí estas palabras salidas de la boca de la Sabiduría eterna: El que sea pequeñito, que venga a mí.
Sta. Teresa del Niño Jesús, Historia de un alma.
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Paco Sales Casanova
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