Uno no decide qué tiene de verdad un pensamiento considerando si es de derecha o de izquierda.
(Albert camus en una carta a Sartre – 30.6.1952)
“El hecho de colocar ideas y personas en una línea no opuesta sino contradictoria nos obliga a perder la independencia y la libertad de juicio personal. Hay que apoyar siempre a unos (aunque creamos que no tienen razón) y censurar siempre a otros (aunque parezca que tienen razón o digan algo verdadero).
Este error persite en nuestros días… Y ha entrado en la Iglesia. Todo miembro, todo grupo es colocado en derecha o izquierda automáticamente. Es lo primero que interesa a los periodistas al hacer una entrevista. No hay párroco, obispo o papa que no se vea catalogado en derecha o izquierda, en conservador o liberal (USA), en progresista o carca (España). Y lo mismo los movimientos, las instituciones… siempre aplaudir a los ‘míos’, siempre censurar a los ‘otros’. Los hay que declaran estar en contra de la ‘iglesia institucional’, sin decir cuál es la ‘otra’, la buena, tal vez la de ellos. Es una historia muy antigua en la vida de la Iglesia católica. Perso se ve como algo muy moderno.
Toda la cultura actual nos da esta visión hemipléjica. La ‘cultura’ que nos rodea trata de impedirnos hacer juicios personales y libres. Nos ofrece en grandes cantidades el ‘pienso ideológico’ que ingieren las masa sin mirar a los lados (igual que pacen los caballos). Muchos estados y gobiernos actuales quieren decirnos lo que hemos de pensar y los términos nuevos (el Newspeak de Orwell) que hemos de adoptar. La ‘dictadura del relativismo’, el ‘sinsentido de la vida’ son los temas de hoy en la literatura, el cine, la música y los medios de comunicación. Ay de quien se revele. Queda excomulgado de la ‘cultura’.”
Mario González Simancas, sm, Casi una autobiografía 1926-2009. Autor: José María Salaverri, sm
En pleno debate de la aprobación o no de la Ley del aborto, aparece, gracias a la victoria española del Mundial de Fútbol, en todos los medios de comunicación, la imagen de un chico joven con síndrome de down, feliz, y que casualmente, es hijo del seleccionador de fútbol español, Vicente del Bosque.
La imagen de este chico, Álvaro, feliz, abrazado a su padre, nos demuestra una vez más, que el amor es posible sea cada uno como sea, y que la vida es vida a pesar de sus limitaciones o sus discapacidades.
Sería maravilloso que, la imagen de este joven de 21 años, haya podido cuestionar a muchos que piensan que no merece la pena la vida de una persona con síndrome down o cualquier otra discapacidad física o intelectual.
Me llegó una carta del escritor Pedro Miguel Lamet, y me gustaba compartirla con vosotros.
EL HIJO DOWN DE DEL BOSQUE
A ese otro lado del fútbol, del que hablábamos ayer, pertenece también la historia de Álvaro, el hijo del entrenador Vicente del Bosque con síndrome de Down. Acostumbrados como estamos a medir todo por goles, fichajes o ligues de los futbolistas, olvidamos el trasfondo de sacrificio, lágrimas y alegrías, pequeñas o grandes peripecias personales que siempre hay detrás de toda fachada.
Me ha impresionado mucho el abrazo de Álvaro a su padre después del triunfo de la selección española. Y he querido saber. Reproduzco algunos párrafos de El País sobre Álvaro y su padre:
De los tres hijos de Del Bosque, hay uno, Álvaro, el mediano, que le cambió la vida. Nació el 6 de agosto de 1989 y Del Bosque, por aquel entonces, era entrenador del Castilla. Pocos días después, unas pruebas confirmaron que Alvarito había nacido con un síndrome de Down. “Al principio lloramos mucho”, confesó en una charla con Gemma Herrero publicada en el libro 39 historias solidarias alrededor del deporte. “Ahora cuando miro atrás pienso: ‘¡Qué gilipollas fuimos!”.
Para Del Bosque y sus amigos, no hay duda: Álvaro es un regalo que les concedió la vida. Ayer, en La Moncloa, Alvarito se enfundó una camiseta azul con el número 6 de Del Bosque. La cambió poco después por una roja con el 12 y antes de entrar al palacio se fundió en un abrazo muy emotivo con su padre, el seleccionador. Más tarde se le vio bromear con Xavi subido al autocar de los campeones. “Mi hijo es feliz y contagia felicidad. Es pícaro, pero no sabe qué es la maldad”, explica orgulloso. Del Bosque, convencido de que las cosas no suceden por casualidad, recuerda que cuando era jugador del Madrid, cada mañana les visitaba en el vestuario de la vieja ciudad deportiva un niño con idéntico trastorno que su hijo: “No recuerdo el nombre, solo que era muy divertido y le cogimos mucho cariño. A mí siempre me tocaba el bigote”.
Dicen que Álvaro es un muchacho encantador, pero eso no quita que sea muy crítico. Cuando Del Bosque era entrenador del Madrid, le recriminó agriamente que dejara a Casillas en el banquillo –“¡Joder, Alvarito, solo me faltabas tú!”, le contestó el padre- y antes de que cerrara la lista definitiva para el Mundial no hubo día que no insistiera en que no se olvidara de Güiza. “Se enfadó mucho cuando supo que el jerezano no jugaría el Mundial”, explican en el entorno de Del Bosque. Durante su estancia en Sudáfrica -el hijo pequeño acudió con toda la familia durante diez días, a presenciar dos partidos de la primera fase y la final- se convirtió en defensor a ultranza de Llorente y Javi Martínez. La explicación no es muy futbolera: se fue de safari con los familiares de los jugadores del Athletic y les cogió cariño.
Algo había yo adivinado en la mirada de este entrenador sobrio y sereno, y no sólo la contención castellana del salmantino. Sin duda era la aceptación y el crecimiento interior que es aceptar un hijo así.
El día del estreno fuimos a ver “La última cima” y volvimos con lo último en decepciones cinematográficas, no sólo porque no vimos la película, que no proyectaron por problemas técnicos del cine, sino porque, ya que estábamos, entramos a ver otra película de la que ni siquiera me molestaré en poner el título.
Tras este primer intento frustrado, y ya sin esperanza de poder ver la película por problemas de agenda, finalmente ayer sin esperarlo, las cosas surgieron de tal manera que pudimos volver al cine y verla. También en esta ocasión falló el comienzo de la proyección, pero tras la preocupación inicial lo arreglaron y la pudimos ver sin más sobresaltos.
Pero vamos a lo importante. Personalmente considero que ha valido la pena el esfuerzo de ir a ver esta película, en realidad documental. Está muy bien hecho, consigue mantener la atención y el interés hasta el final, y sobre todo, transmite en todo momento, un gran sentimiento de gozo y esperanza de lo más real, y en absoluto de ciencia ficción como ocurría simultáneamente en el resto de salas del cine. No se trata de una película basada en hechos reales, sino de hechos reales contados en pantalla grande, de la boca de familiares, amigos, alumnos y conocidos. Está hecho además con mucho gusto cinematográfico. Simplemente, merece la pena verla, para recordar que no todo es una mierda, algo que fácilmente se nos olvida, inmersos en el día a día de nuestras debilidades y las de los demás.
Gracias al director, Juan Manuel Cotelo y a infinito +1 por llevar a cabo esta iniciativa. Si no me equivoco, es la primera vez que las salas de cine ven algo así en sus pantallas, aunque esté costando mucho su proyección en las distintas ciudades. Desde la página oficial de La última cima se puede solicitar su proyección y ver en qué ciudades y salas se proyecta
Desde el principio se apuntaba y finalmente se ha confirmado, la serie de televisión Perdidos, que en el último mes se ha hecho mundialmente famosa, iba más allá de contar una historia trivial de aventuras y misterio. Personalmente me parece un gran éxito que 12 millones de personas hayan recibido ansiosos un mensaje como este: La muerte no tiene la última palabra, la tiene el amor. (El dato de espectadores está tomado al vuelo de internet, la cifra exacta no se puede saber si tenemos en cuenta descargas y futuros espectadores)
“Lost” con este final confirma lo que ya venía ofreciendo: la preocupación por las relaciones humanas lleva a la apertura a la cuestión creyente. Este tema sigue siendo recurrente en las narraciones audiovisuales contemporáneas que en alguna medida tienden a sustituir a la práctica religiosa. El problema estriba en que los guiones ofrecen simplificaciones al servicio de la historia y la implicación del espectador, por mucho que llegue a fans, no deja de ser bastante efímera. El relato si actúa como provocación debe ser bienvenido aunque si termina en la sustitución es claramente insuficiente.
Planteada especialmente como una añoranza de la comunidad en tiempos del individualismo, “Lost” aspira a recuperar la confianza en los otros y en la posibilidad de unas relaciones fundadas en el encuentro y la bondad.
Para los espectadores de “Lost” se a llegado al final de su serie aunque seguirán visitando los 121 capítulos de las seis temporadas. Sin embargo, sería de desear que la actitud de espectador pasara a protagonista, que la interrogación reemplazara a la pasividad de la recepción.
Se va acercando el verano, y se presenta un tiempo para descansar, pero también para seguir construyendo juntos un mundo mejor y un tiempo para poder ayudar de una manera especial a quien más lo necesitan. Entregar nuestro tiempo, con aquellos que menos tienen o que más lo necesiten.
En la institución donde trabajo, Hermanas Hospitalarias, el equipo de Pastoral Juvenil hemos organizado unos Campos de Trabajo en diferentes provincias de España, con personas que sufren enfermedad mental.
Hoy como ayer Hospitalidad es apostar por la dignidad de la persona, ofreciéndola cuidados en todas sus dimensiones: humana, psicológica, espiritual, etc.
Tienes la oportunidad de ser protagonista de esta historia de humanidad.
Se trata de una experiencia Hospitalaria y Cristiana donde podrás brindar al que sufre espacios de escucha, alegría, acogida, tiempo de ocio, calidad y calidez humana.
Te invitamos a que puedas dar un color diferente a tu vida, a que descubras el color de la Hospitalidad.
Si te inquieta la idea, te cuestiona, si te apetece pasar unos días de compartir y vivir con estas personas, favoritos de Dios, o simplemente quieres saber algo más sobre esta experiencia, puedes pinchar en el siguiente enlace y podrás estar informado.
Cada vez oigo más el uso del término género para referirse a lo que antes llamábamos sexo. Hoy se lo he oído al camarero de mi universidad y pensaba que no sabemos lo que decimos exactamente ni lo que implica cuando usamos ese término. Creo que la mayoría lo usan pensando que es una forma más moderna y adecuada de decir sexo. Pero no es así, en este concepto está implícito un modelo de persona muy distinto al que tenemos los cristianos.
Antes una persona era de sexo varón o mujer, ahora uno puede ser de sexo varón y de género femenino, masculino o neutro (el antiguo término bisexual).
Los que defienden esta ideología quieren afirmar que las diferencias entre el varón y la mujer, no corresponden a una naturaleza fija que haga a unos seres humanos varones y a otros mujeres. Las diferencias son meramente culturales y responden al contexto social. Podríamos decir que hay cinco sexos y no sólo dos.
Escribía al respecto Benedicto XVI (antes de ser Papa):
La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura.
Con el ateísmo, el hombre moderno pretendió negar la existencia de una instancia exterior que le dice algo sobre la verdad de sí mismo, sobre lo bueno y sobre lo malo.
Con el materialismo, el hombre moderno intentó negar sus propias exigencias y su propia libertad, que nacen de su condición espiritual.
Ahora, con la ideología de género el hombre moderno pretende librarse incluso de las exigencias de su propio cuerpo: se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo; una pura voluntad que se autocrea y se convierte en un dios para sí mismo.
Si queréis saber más os recomiendo la lectura del artículo “La ideología de género” de Oscar Almazora, religioso marianista, que fue obispo auxiliar de Lima.
Es sólo ante la faz del horror cuando encontráis vuestro más noble yo, y podéis llegar a ser tan nobles
Cita de la conversación entre Gabriel y Jhon en la película Constantine
Lamentablemente volvemos a ponernos frente a la cara del horror y a descubrir que así sí podemos ser solidarios, sentirnos con-movidos por los que agonizan.
Por suerte, aun reaccionamos ante el horror, esperemos no seguir endureciendo nuestros sentidos y que no tengan que ser las desgracias cada vez mayores para que les prestemos atención.
¿Por qué ocurren estas cosas? ¿Por qué a los más pobres?. Algunos le echan la culpa a Dios, otros lo usan de argumento para decir que Dios no existe porque permite esto. Pero lo cierto es que “gracias”, y perdón por la palabra, a esta catástrofe, cambia nuestra indiferencia con los haitianos por un compromiso con ellos. Sólo ante el dolor, y por lo visto necesita ser cada vez más intenso, recordamos que en nuestras manos está hacer algo.
Sin embargo, una vez que Haití empiece a recuperarse con la masiva respuesta que está llegando desde todas partes del mundo, podríamos plantearnos que más de la mitad de los habitantes del plantea vive en una situación de miseria tal, que les convierte en pasto de cualquier inclemencia natural de la Tierra, grande o pequeña: fuego, viento, lluvia, terremoto. Si no hubiera miseria en el mundo, esto no habría pasado, habría provocado muchas menos víctimas o ninguna, y daños perfectamente asumibles por el país, como ocurre a lo largo del año muchas veces, en otras regiones más ricas. Así que la causa de la catástrofe me parece clara: Nosotros hemos permitido que ocurriera, el terremoto en sí es sólo un ingrediente más que ha acelerado la muerte de los que estábamos, ya desde antes, dejando morir de hambre más lentamente.
PODEMOS evitar la próxima catástrofe acabando con la miseria y la desigualdad. Es perfectamente posible pero tenemos que darnos cuenta y asumir nuestra responsabilidad, igual que la que se nos despierta en momentos puntuales. Yo creo que es posible.
Te invito a escuchar una canción que nos dejaba María hace algún tiempo y que nos invitaba a dar el paso y comprometernos con el mundo. El grito de mi generación.
Mientras, no dejemos de ayudar de todas las formas posibles al pueblo haitiano, y especialmente con la oración que eso siempre lo tenemos al alcance de la mano.
En mi país la persecución de los delitos contra la propiedad intelectual va en aumento. El gobierno actual quiere implantar una ley por la que, sin necesidad de una orden judicial, te desconecten Internet, si tras tres avisos sigues descargando contenido protegido por los derechos de autor. A la par los jueces reconocen, como ha sido siempre aquí, el derecho a la copia privada, y las entidades de defensa de los autores (SGAE a la cabeza) hacen campañas coaligadas con el gobierno para demonizar a los que copian música o cine.
En todo este debate se olvidan las cuestiones importantes, ¿qué es el copyright? ¿qué es la propiedad intelectual? ¿en qué se fundamenta? ¿se puede poner precio a una idea? ¿existen ideas originales, propias de una sola persona o grupo? ¿a quién beneficia esta concepción de la propiedad privada intelectual? ¿hay explotación por parte de los intermediarios? ¿produce pobrezas, excluídos y paradojas este sistema? ¿tiene algo que decir la Iglesia con respecto a esta cuestión? ¿qué principios rigen la moral cristiana en este sentido?
Al hilo de estas cuestiones me ha gustado una reflexión de José María Lancho, abogado. Extraigo parte. Creo que es muy clarividente:
Un sabio francés, un tal Descartes, ima-
ginaba el mundo constituido por una sola
materia homogénea, con completa ausen-
cia de vacío, un “verdadero cuerpo, per-
fectamente sólido, que llena por igual
todas las longitudes, anchuras y profundi-
dades de ese gran espacio. Bueno, los
modernos juristas que se enfrentan a los
inmateriales no han ido mucho más lejos,
han llenado lo invisible de estacas y alam-
bres, parcelando, hasta lo inverosímil, los
productos del espíritu y la conciencia. Así,
desde las líneas de código para ordenador,
las creaciones intelectuales de todo orden
e incluso los axiomas de la experiencia
económica (el denominado know how),
han sido todas cubiertas con el “manto
cosificador de la propiedad”, parafrase-
ando a Francois Ost, el gran jurista belga
de la defensa de la naturaleza.
Estamos en un momento de la ciencia
jurídica, y de la eficacia hipertrófica del
Estado que la sustenta, en que práctica-
mente nada que pueda nacer del pensa-
miento puede escapar de la apropiación y
de la divisibilidad hasta el infinito, en
valores susceptibles de comercio. No
podemos extrañarnos: en el núcleo ideoló-
gico y técnico de nuestro derecho civil se
encuentran las herramientas para transfor-
mar y patrimonializar todas las cosas,
incluso las invisibles concepciones de
nuestro pensamiento.
Este proceso, aplicado al ámbito de las
creaciones del pensamiento, ha producido
enormes paradojas en beneficio de pocos,
y no sólo en el ámbito privado, sino abu-
sos que han condicionado el propio fun-
cionamiento del sector público. Por consi-
guiente, no es de extrañar que haya
habido una reacción global y contraria y
negacionista de la propiedad intelectual.
Ese no ha sido el camino emprendido por
el software libre. Pero de hecho, cualquier
movimiento que cuestione las experien-
cias abusivas de la propiedad intelectual
corre el riesgo de ser interpretado como
un movimiento antipropiedad intelectual.
Eso, precisamente, ha acontecido en
buena manera con el software libre.
Sin embargo, el software libre es una
reacción desde la propiedad intelectual
desde la propia legalidad para, utilizando
la norma, impedir su uso abusivo, y en
concreto, que unas pocas empresas pue-
dan cerrar desarrollos y adecuar la liber-
tad de innovación informática a su exclu-
sivo ritmo de beneficios.
La búsqueda de libertad parece exigir
una huida de las normas, sin embargo,
cuando esa libertad no se busca en sole-
dad y no se persigue para uno solo, exige
el compromiso visible e igualitario de las
normas. Esa opción la tomó muy lejos en
el tiempo el software libre.
Según declaraciones del Cardenal Glig la Iglesia ha decidido retirar el crucifijo por ser una imagen anticuada y desagradable, para sustituirlo por “el Cristo colega” realmente convincente.
Quizá si tomásemos la solución que en 1999 nos proponía el director de la película Dogma, Kevin Smith, el gobierno aprobaría los signos religiosos. En cualquier caso, mientras los altos cargos se encargan de altos asuntos, aquí dejo este gracioso fragmento de la película.
Dogma es una comedia muy divertida sobre ángeles y demonios cabreados con la humanidad.
Aunque hace críticas muy claras a la Iglesia institución en clave de humor, defiende con la misma claridad y sentido del humor, la existencia del Dios cristiano recuperando su lado de misericordia y amor con mensajes muy interesantes. En cualquier caso se trata de una comedia para reírse un rato.
Ayer, día 3 de Diciembre, día de San Francisco Javier, se celebró el día de la discapacidad. Un día especialmente dedicado a aquellas personas, que física o psíquicamente se encuentran discapacitadas.
Yo, trabajo en un centro de personas con enfermedad mental, y muchos de ellos lo vivieron de una forma especial. En muchas ocasiones me han comentado, que lo que más echan de menos es que los traten como personas, como tú o como yo. Porque hay mucha gente que tiene otro tipo de enfermedad física, un cáncer, una diabetes…y a ellos no se les deja de tratar, ni se les mira mal, ni se les tiene miedo…
Ellos reclaman que aunque estén enfermos, siguen siendo PERSONAS. Y llevan toda la razón.
Por eso, y por ellos, me gustaba dedicarle esto especialmente, a ellos y a aquellos que se encuentran más indefensos…pero, que tienen una gran ventaja….son los favoritos de Dios.
Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedaste, estuve desnudo y me vestiste, enfermo y me visitaste, en la cárcel y viniste a verme.
(…)Cada vez que lo hiciste con uno de éstos mis humildes hermanos, conmigo lo hiciste.
En un simpático vídeo, los chicos de Setem Valencia, nos recuerdan la importancia de dar un paso más en la evolución humana, atascada en el “Homo Consumus”
Somos Elena, Paco, Vicente, Daniel, Sergio, María, Luis María y Javi, intentamos buscar día a día la voluntad de Dios y crecemos compartiendo con sencillez nuestros dones, inquietudes y esperanzas. Nova Bella está tintada de los colores de nuestras vidas: la informática, la educación, el diseño, la lectura, la búsqueda de Dios…
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