Dios quiere a todos, pero tiene favoritos. ¡Qué alguien me explique esto, por favor!

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Respondiendo a un amigo

Dani, tengo una duda teológica. Muchas veces he oído decir que Dios nos quiere a todos, pero quiere más a los pobres. Es decir, tiene favoritos. El caso es que me cuadra y a la vez me chirría. ¿Alguna idea para aclararme?

Que Dios tenga un amor preferencial por los pequeños, pobres, desvalidos y marginados, no es algo que hayamos deducido o que se ajuste bien a nuestro concepto de lo que es ético. Esta cualidad del amor de Dios es algo que nos ha sido revelado de manera paulatina en el primer Testamento y de forma plena en Jesucristo. Por eso no está en nuestras manos cambiar esta cualidad del amor de Dios, si no que la acogemos en el corazón, y la meditamos con la razón, descubriendo que es no sólo una llamada a amar de la misma manera, si no un consuelo infinito cuando reconocemos que a pesar de nuestra total indigencia y pobreza Dios nos ama.

Que Dios no trate a todos por igual parece chirriar frente a nuestra natural concepto de Justicia: “Igualdad para todos”. Pero tratar a todos por igual no es precisamente lo más justo siempre, ¿verdad?

Al pensamiento filosófico no le cuadra tampoco mucho que Dios pueda tener preferencia en su amor. Para el filósofo Dios es inmutable y autosuficiente, no necesita ser amado y si ama será de forma condescendiente. Si en su trato Dios hiciera acepciones debería privilegiar a aquellas criaturas más perfectas y parecidas a él, por lo tanto a los más dotados, al menos espiritualmente hablando.

El pensamiento popular también cree que Dios escucha más a estos perfectos, a los santos. A los religiosos y sacerdotes nos dicen a menudo que recemos por tal y tal causa porque piensan que Dios nos escucha más que a ellos y que estamos más cerca de Él. Nosotros acogemos esta misión de rezar e interceder por otros con alegría y fidelidad, pero nunca porque creamos que Dios nos pueda escuchar más que a otros. Sabemos por la enseñanza de Jesús que lo que Dios quiere de todos nosotros es que nuestra oración inicie reconociendo nuestra pobreza y abriéndonos a su perdón, eso basta, y así es siempre escuchada (Lc 18, 9-14).

También en la mentalidad semítica fue creciendo la conciencia de que la prosperidad, las riquezas materiales eran signo externo del amor de Dios hacia una persona o un pueblo que era fiel a la Alianza. Es la teología retributiva, Dios premia a los buenos y castiga a los malos. Partiendo de aquí es fácil caer en el amor interesado a Dios y degenerar en formas legalistas en las que obedeciendo determinadas leyes y ritos humanos se gana la gracia de Dios. Esta tradición vendrá fuertemente contestada en el libro Job, y finalmente por Jesús. Si hay algo que diga Jesús que podamos hacer para dejar que en nuestro corazón reine Dios es hacernos como niños, es decir, como el más pequeño e insignificante ser de la sociedad (en Israel las niñas adquirían derechos y responsabilidades a los 12 años, los niños a los 13).

A lo largo del primer Testamento, Dios va revelando su amor preferencial por el último, el pequeño, el desfavorecido. Ya en el primer texto que habla de la fraternidad, la historia de Caín y Abel, la Biblia dice que a Dios le agradaba más la ofrenda de Abel, que era el pequeño, y no tenía los privilegios del primogénito, que era Caín. Vemos algo similar en la historia de Esaú y Jacob y de una forma narrativamente bellísima en la historia de José y sus hermanos, donde el más pequeño es amado de forma especial por su padre y por esta causa envidiado y entregado a la esclavitud por sus hermanos. Sin embargo Dios lo ensalza y José acaba convirtiéndose en causa de salvación para muchos en Egipto, incluidos sus hermanos a quienes perdona toda maldad. Los salmos y los profetas revelan también esta actitud de Dios: “Dichoso el que cuida del pobre y desvalido; en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.” (Salmo 40, 1), “Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su santa morada” (Salmo 68,5), “Si tu padre comió y bebió bien es porque practicó la justicia y el derecho; hizo justicia a pobres e indigentes y eso sí que es reconocerme”. (Jer 22,15-16)

En el primer Testamento conviven varias tradiciones acerca de la relación que hay entre la pobreza, riqueza y Dios. Todas ellas han de ser consideradas, no se cancelan unas a otras. Nos hablan de la actitud de Dios desde diversas ópticas que han de ser conciliadas. También observamos que hay una progresión en ellas, y es finalmente en Jesús donde encontramos la síntesis más perfecta. Desde su nacimiento en un pesebre en la ciudad de Belén, hasta la muerte como maldito en una cruz, Jesús siendo el Hijo de Dios, elige revelarse como pobre. Decía Benedicto XVI antes de ser Papa en el libro Dios y el mundo: “El Papa (se refiere a Juan Pablo II) ha afirmado en una de sus encíclicas que las bienaventuranzas son, en el fondo, la autobiografía oculta de Jesús. En efecto, vemos cumplidos en Él los distintos pasajes de las bienaventuranzas. Él es el pobre en Espíritu Santo. Él es quien viene de los pobres. Él es quien se esfuerza por traer la justicia a los demás. Él es el que trae la paz…”. Es decir, que Jesús no sólo nos ha hablado de los pobres, si no que ha sido uno de ellos.

En conclusión, su amor especial por los más pobres creo que tiene una triple significación para nosotros:

1. Nos revela como es Dios, pues Cristo es su imagen perfecta. Nos enseña que Dios elige la pobreza como el ámbito donde regalarse. Derriba nuestra imagen de Dios autosuficiente y nos muestra a un Dios que elige hacerse necesitado, indigente, pobre.

2. Es una llamada ética. Si seguimos a Jesús no podemos dejar de imitarle y nuestro corazón debe cultivar también esa inclinación especial por los pobres. Esto tiene enormes consecuencias prácticas: en nuestro uso del dinero, en nuestro compromiso con los desfavorecidos de nuestra sociedad, en nuestra defensa de la vida sobre todo en sus formas más indefensas como el feto, la enfermedad o la ancianidad, en nuestra concepción de la economía y los negocios…

3. Hay que reconocer y abrazar la extrema pobreza que hay en nosotros, nuestra enorme indigencia y necesidad de ser salvados. Sólo así podemos entrar en la dinámica del Reino y dejar que Cristo sea el rey de nuestra vida. Es con esta actitud como se reza, como se entra en relación con los otros, como nos situamos en el trabajo, con los amigos, en el apostolado, en las redes sociales… Nuestro deseo debe ser llegar a ser dignos del vestido que nos fue regalado en el bautismo, el de la humildad de Cristo, por el cual Dios nos reconoce como hijos suyos.



Escrito por Daniel Pajuelo Vázquez Bio de  Daniel Pajuelo VázquezEntradas escritas por Daniel Pajuelo Vázquez


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15 Responses to “Dios quiere a todos, pero tiene favoritos. ¡Qué alguien me explique esto, por favor!”

  1. 1
    Ruth Says:

    Yo como madre puedo ver un ejemplo parecido. A los hijos se les quiere a todos igual, han salido de nuestras entrañas y los queremos mas que a nosotras mismas.
    Sin embargo un día hablando con amigos, familiares y dos religiosos sobre estos temas hablabamos de Francina, mi hija especial, no sé como me escucharían hablar o como les llegó mi conversación al corazón que me dijeron que yo a Francina la quería mas que cualquier madre a un hijo sano. Esta frase ha ido retumbando en mi corazón y la verdad es que ahora que esperamos otro hijo no creo que es que a Francina la quiera mas en cantidad si no que la quiero de una manera especial por que ella lo necesita así para seguir avanzando. No sé si me expreso bien, pero creo que es el caso de Dios, nos quiere a todos por igual pero ha de tener mas en consideración a los necesitados.

  2. 2
    Daniel Pajuelo Vázquez Says:

    Precioso Ruth. Creo que lo has explicado mucho mejor que yo con mi tosca teología.
    Un abrazote para Francina!

  3. 3
    Juan V. Oltra Says:

    Yo estoy en la misma onda de Ruth. Es inevitable, y no solo para los católicos, sino para cualquier ser humano que tenga más de humano que de ser, el amparar más a quien más lo necesita.

    De toda la explicación, me quedo con lo que yo ya rumiaba desde mi Fe del carbonero: la segunda, que es algo que Nuestro Señor hizo para darnos ejemplo, por si a alguno de sus seguidores no se le despertaba sola la naturaleza. Porque protegiendo a los más débiles de nosotros, nos protegemos todos. Ya sabéis aquello de que la cadena es tan fuerte como el más débil de los eslabones. Es una suerte de egoísmo positivo.

  4. 4
    Miguel Ángel Says:

    Una respuesta sencilla, avalada por el mismo evangelio es que quien más amor necesita de Dios, más amor recibe.

  5. 5
    Víctor Fernández Says:

    Lamento chafarte el excelente trabajo que has hecho Dani, pero pienso que el Antiguo Testamento y los Evangelios están hechos con las ideas de aquella época. Porque lo primero que hay que saber es quién es pobre para Dios. ¿Aquél que muere en la miseria? Y, si ha llevado una vida de lujo y corrupción, y lo pierde todo en un día en el Casino, y muere de un infarto, ¿debe ser favorecido por Dios frente a otro que se gana trabajando un nivel de vida normal? Y si uno es pobre toda su vida, pero, tiene la desgracia de que le toquen decenas de millones de euros en un juego de azar, ¿va a pasar a ser despreciado por Dios en relación a los que no tuvieron esa suerte? Y ¿quién es discapacitado? Si alguien lo es toda su vida, pero deja de serlo por un milagro, lo que conduce a que alguien sea canonizado, ¿pasa a ser tratado de peor manera por Dios?
    Creo que Dios favorece al que lo necesita en el momento en que lo necesita, independientemente de su nivel económico o salud. Dios es amor para todos por igual, aunque actúa sólo cuando es necesaria su ayuda. Y, por eso, puede dar la impresión de que ayuda más a unos que a otros.

  6. 6
    Daniel Pajuelo Vázquez Says:

    Hola Víctor,
    muchas gracias por tu aportación, es otro punto de vista. Verás, nosotros los católicos creemos que la Biblia es más que un libro antiguo, más que una obra literaria (o un conjunto de ellas), creemos que Dios habla a través de ella a los hombres de todo tiempo y lugar. Ha elegido esta manera sencilla y cercana y humilde para revelarnos su amor. En la plenitud de los tiempos envió a su Hijo, al que llamamos la Palabra encarnada, porque es como esta Palabra hecha hombre, carne humana. Por eso tampoco creemos que Jesús sea un antiguo héroe, o profeta perteneciente a otros tiempos, si no que su vida presente hoy sigue salvándonos. Esta forma de ver la Biblia y a Jesucristo nos lleva a bucear en ellos buscando a Dios, rastreando su forma de actuar, intentando comprender su llamado para nosotros hoy.
    Respecto a la pobreza debo excusarme, leyendo tu mensaje me doy cuenta de lo mal que me he expresado. No es que Dios prefiera automáticamente al que tiene menos dinero frente al que no lo tiene, se trata de dos cosas: una del amor especial (como decía Ruth más arriba) que un Padre tiene por sus hijos más débiles (que también son los pobres materiales y marginados de nuestra sociedad) y otra que Dios sólo puede abrirse paso en el corazón humilde y confiado, no puede entrar en tu vida si hay soberbia. Desgraciadamente los que nadan en la abundancia material lo tienen muy difícil para cultivar este corazón humilde, es duro, lo sé, pero son las enseñanzas mismas de Jesús: “Antes pasará un camello por el ojo de una aguja que un rico entrar en el Reino de los cielos”.
    De nuevo gracias por compartir tu visión, nos enriquece a todos.

  7. 7
    Nalu Says:

    Hola Daniel por lo que veo tienes muchas respuestas, y es lo que he buscado toda mi vida. Desde que tengo uso de razón (mis primeros recuerdos vienen desde algunos meses de vida)sentí que las personas que me rodeaban, madre, padre, tíos, abuelas y muchos etc, (hermanos no, pues mi madre lo abortó espontáneo estando yo en la cuna, y nunca más se embarazó)me eran extrañas. ¿Cómo explicarlo? Toda la vida y tengo 50 sentí que venía de otro lugar y me plantaron acá, y no soy adoptada ya lo investigue además soy idéntica a mis padres. Te aclaro que llevo 33 años de un feliz matrimonio con 2 hijos maravillosos a los que amo muchísimo, pero sigo sintiendo que pertenezco a otro sitio. A veces mi vida es un teatro, actúo haciendo lo que una mujer en mi situación (ama de casa) haría para parecer normal, para que todo esté bien, lo hago desde que soy una niña, para que no me vean rara. La cosa es que mi fe en Dios es muy profunda. Siempre fui consciente de que Él estaba ahí. Desde los 5 años a los 16 asistí a un colegio católico. Los años me dejaron la fe en Dios y perdí la de los hombres. El problema que tengo y he aquí mi peregrinar estudiando todo lo que tiene que ver con Dios y Jesús ( Evangelistas, Testigos de Jehova, Luteranos, Judíos, etc, etc, leer, leer y leer) es que la fe me arrastra de tal forma que compenetrada en Dios siento un bienestar tan profundo dentro de mi que es un verdadero placer orar y meditar sintiendo la presencia de Dios. Pero, cuanto más me entrego a Dios, es cuando peor cosas y desgracias me suceden y entonces entro en pánico. Doliéndome el alma dejo un tiempo de orar, y todo vuelve a la normalidad. Ya perdí la cuenta de las veces que me ha sucedido ésto porque toda mi vida ha sido así. A veces pienso si no seré alguien con mucha maldad dentro y por eso tengo consciencia de sentirme extraña desde que nací. Desde que era muy pequeña, el asunto de la vida y la muerte siempre fue un hecho para mí, jamás dudé de cómo eran las cosas, cuando otras personas mayores no lograban atisbar la verdad, era como si alguien me lo hubiese inculcado antes de nacer. Creo que antes de aprender a hablar yo ya sabía que se nacía y se moría.
    Espero no parecerte una lunática, es lo que me ha pasado toda la vida.

    NALU

  8. 8
    Haciendo Eco Says:

    Desde que fui padre, poco a poco he ido descubriendo a Dios escondido en gestos, miradas,…
    A los hijos los quieres por igual, pero cuando uno está enfermo, se le quiere más ‘intensamente’, más ‘dedicadamente’, más ‘concretamente’…

    Hace tiempo me dijeron que justicia no es dar a todos por igual, o a cada uno lo que merece. Justicia es dar a cada cual lo que necesita.

    Y en esta forma de hacer justicia, Dios ama más ‘intensamente’ a quien más lo necesita.

    Porque, a todo esto, ¿cómo se puede medir esto del amor? ¿Cómo o cuándo es más?

    Un abrazo,

  9. 9
    Jaime Says:

    Yo pienso lo contrario, creo q Dios ama mas a los ricos y a la gente q tiene éxito, yo siempre he sido pobre y trabajo duro y siempre ando sin dinero en mis bolsillos y siempre deseando aunque sea comer algo rico pero nada no me alcanza o sea q mi destino no es ser un poco feliz esa felicidad la veo en gente rica o q tiene al menos algo por eso pienso q Dios me quiere menos…

  10. 10
    Alejandra Says:

    Hola,pues yo tambien pienso lo contrario a lo de Daniel,Dios solo quiere a los ricos el se desvive por ellos a pesar que son malos,creidos,despotas,miran a la gente pobre como si fueramos nada,una Señora un dia me dijo que Dios les da a los ricos abundancia porque se lo merecian jajajaja en que forma se lo merecen me pregunte yó! Si son unos miserables malditos y estoy hablando que tooodos sin exepcion lo son,son unos malditos,ppr mas que uno se esfuerze en pedirle Dios proteccion,tranquilidad,ayuda y no me refiero al dinero,me refiero ayuda cuando la necesitamos,ejemplo cuando mos enfermamos,cuando mos sentimos trostes,cuando sentimos que pa vida es triste NO nos ayuda! En cambio esa maldita gemte goza su dinero,nunca pueden estar tristes porque compran todo con dinero,y no me vengan que ayyy no pueden comprar la muerte,pues nooo! Esa no la pueden comprar ni nosotros los pobres,pero de perdido esos malditos olvidan sus penas en viajes,comprando,fiestas etc,etc, y sin merecerselo,lo que se merecieran es la muerte desde que se engendraron es mas ni eso se merecian se merecen lo peor,porque son malditos,ahiiii esque no entiendo porque tienen esa suerte con el dinero,es ahi cuando mi pregunta es si existe Dios o no!

  11. 11
    San Says:

    En mi humilde opinión creo que Dios ama al bueno de corazón, y dudo mucho que ayude a gente que muere de envídia al ver que otros tienen y gozan lo que ellos no. Aprendamos a querer al projimo y alegrarnos de las bendiciones que reciben los demás… pero” de corazón y de verdad”. Recién ahi recibirán sus propias bendiciones, fuera envidia!!Bienvenida felicidad, satisfacción y grandes bendiciones

  12. 12
    dios sesgado Says:

    pienso que Dios es un sesgado le da muchos a unos pocos a otros a mi me dio un maldito TOC (ver pelicula el aviador, mejor imposible, esas peliculas se quedan en pañales comparado con mi TOC complejo) y el disfruta mi sufrimiento con esta maldita enfermedad nunca me dejo tener una mujer no me hizo atractivo aparte me hizo timido inseguro poco inteligente y un tipo con muy mala suerte mientras a otros les sobra mujeres etc cuando era adolescente creia mucho en el pero he perdido mucho la fe por todo lo que me ha enviado no he tenido suerte en la vida y el lo disfruta siempre me he sentido rechazado por el

  13. 13
    Vio mora Says:

    Que feo decir que dios quiere más a unos que otros…terrible y terrible explicación !

  14. 14
    Kuei Says:

    Bueno amigos. en efecto la historia a demostrado que dios en verdad es clasista y selectivo y mas aun escoge para bendecir a unos y “amar menos… mucho menos a otros” pero… Acaso a dicho el lo contrario…? acaso a aparecido y explicado a alguien algo sobre sus actos…? Lo que vemos aquí es una gran cantidad de “expertos” tratando de justificar lo injustificable… es decir negando la naturaleza oscura de dios… Por otro lado debemos reconocer que es su derecho como “dios” amar a unos y odiar a otros… entonces… si alguien no te ama te aferras a el con sufrimiento continuo o te liberas aceptando que no te quiere…?
    Es tiempo de crecer y aceptarnos como vasijas de deshonra que somos… Vivamos plenamente con lo poco que tengamos y no olvidemos nunca que no hay mayor valor que el que sentimos por nosotros mismos. Que dios en su sabiduría “infinita” haga lo que quiera y que otros vilmente lo justifiquen… las vasijas de deshonra seremos libres… mejor quemarse que desvanecerse. Viviremos, amaremos,comeremos, beberemos y lucharemos por lo que deseamos y cuando venga la muerte sabremos que hicimos lo que pudimos dando lo que teníamos… eso… ni dios lo podrá negar… Abrazos y larga vida a mis hermanos de deshonra… Kuei omerta38spl@hotmail.com

  15. 15
    graciela vazquez Says:

    Yo pienso que Dios tiene una capacidad de amor infinito para querernos a todos,pero que nos ha creado unicos porque quiere establecer una relacion amorosa especial con cada hijo/a, que tendría de raro que el ❤ de Dios se estremezca de gozo mas por un hijo que por otro,que su misericordia se estire para alcanzar a los desamparados,a los que no tienen nada y son nada para la sociedad,niños. mujeres,discapacitados y enfermos. Y porque tomar a mal que su de Padre y Madre se derrita pir hijitos quecse dejan amar,que no oponen resistencia a su amor y le dejan hacer en sus almas su Voluntad. No creo que sea injusto en absoluto que Dios ame especialmente o preferentemente a algunas personas. Mientras que c/u de nosotros le ame y pida su amor,El es Dios,le sobra amor para dar. ¿Porque esta manía de que todo como ejercito todo igual para todos.? ¿No será que la dinamica del Reinado de los Cielos se vuelca con mayor amor al desventurado que al que lo tiene todo para avanzar en la vida?¿no usara Dios mayor fuerza amorosa para atraer al que se droga,al que delinque,al que secha adentrado en el mal y necesita mas amor y paciencia para ser rescatado. ¿Eso nos enoja,nos duele nos parece injusto? mmmm que celosos somos y como nos cuesta compartir,incluso a Dios mismo.

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Daniel Pajuelo Vázquez
 
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