Enséñame, Señor, a vivir el don de cada día.
Sin otros planes que los tuyos, los de cada día.
Que el rostro de mi prójimo sea nuevo para mí, cada día.
Que pueda maravillarme de tu amor, Padre, cada día.
Dame un corazón, Señor, manso con el sufrimiento de cada día,
fuerte en la lucha de cada día,
amoroso en la oración de cada día.
Que cada día sepa confiar en ti, padre,
dejando en tus manos el mañana, sin inquietud, sin prisas.
Que cada día estrene tu paz, recibiendo de ti, cada día, salud o enfermedad,
éxito o fracaso, progreso o retroceso.
Enséñame, Señor,
a vivir el don de cada día.
Autor: Javier Garrido
Canción de Brotes de Olivo: El don de este día
Publicado por Daniel Pajuelo Vázquez el 10 de Enero de 2007 |


