El perdón en la esfera política

Cita, Justicia, Paz e Integridad de la Creación, Sociedad Dejar un comentario
13035 visitas

Según Vladimir Jankélévitch, en su obra Le Pardon, el perdón tiene dos características.

  1. Es un acontecimiento, no puede basarse en el paso del tiempo, en el olvido.
  2. Es un don gratuito del ofendido al ofensor.

Se da, por tanto, entre dos personas, por lo que no existe orden jurídico, ni político para el perdón. De ahí que la democracia no puede permitir la aparición de actos de perdón en la esfera pública-política.

Que el Estado o cualquier ente político ( por ejemplo vía indultos, excarcelaciones, reducciones de condena a delitos particulares, en particular delitos de terrorismo) de cobertura a tales prerrogativas es una afrenta a las víctimas, quienes son las únicas que pueden ofrecer el perdón al agresor arrepentido.

Feliz y próspero 2011,



Escrito por Pablo de Benavides Gabernet Bio de  Pablo de Benavides GabernetEntradas escritas por Pablo de Benavides Gabernet






2 Responses to “El perdón en la esfera política”

  1. 1
    Daniel Pajuelo Vázquez Says:

    Una cosa es que no se pueda ‘ordenar’ el perdón, es gratuito, y no se puede exigir, y otra cosa es que ‘la democracia no pueda permitir la aparición de actos de perdón en la esfera pública-política’.

    El perdón no se puede ordenar, exigir, pero tampoco se puede prohibir ni transformar en afrenta. Una sociedad, democracia, justicia en la que no tiene cabida el perdón está muy lejos de ser humana.

  2. 2
    Pablo de Benavides Gabernet Says:

    El matiz “político-público” enmarca el contexto del problema, entendiendo ésta no como el agora publica donde los individuos actuan, sino como las instituciones políticas (cuerpos legislativos, judiciales…)

    El perdon permanece en la esfera privada entre los individuos. Por ello, el perdón no puede ser ordenado legislativamente ni ser escusa para ignorar el cumplimiento de la ley civil. Los indultos políticos son un ejemplo de aparición en la esfera político-pública de un perdón que no es legítimo, pues no proviene del único que puede ofrecerlo: la víctima.

    Las democracias tienen vías legales para corregir sentencias, revisar condenas y compensar al que ha sido perseguido por la justicia sin haber infringido la ley.

Leave a Reply

Pablo de Benavides Gabernet
 
A %d blogueros les gusta esto: