La primera lectura (Is. 43, 18-19. 21-22. 24-25) de este domingo me toca fuertemente el corazón:
No andéis recordando otros tiempos,
ni se queden vuestros sueños en las cosas del pasado.
Yo estoy haciendo algo nuevo,
¿no lo notáis?
Los cristianos de nuestro tiempo tenemos la mala costumbre de machacarnos, tenemos la autoestima bajísima, muchos mass media se encargan de ello a diario. Y siempre que vemos nuestra pobreza y pequeñez nos preguntamos ¿qué estamos haciendo mal?
No es la Iglesia exclusivamente o sus grupos la que lo están haciendo algo mal , somos la humanidad (incluyéndonos a los cristianos en ella), somos nuestro primer mundo con nuestro materialismo y consumo voraz, nuestra moral diluida, nuestra falta de fe, y creciente escepticismo, nuestra falta de conciencia de pecado, nuestro corazón endurecido que no quiere pedir perdón, nuestros vicios, nuestras conciencias adormecidas…
Los fieles cada vez somos menos en un paraje así, y es algo normal, no nos culpabilicemos tanto, eso sólo nos amarga y encierra en nosotros mismos.
Eso sí, la historia nos ha enseñado que en estos tiempos de crisis surgen verdaderos creyentes comprometidos por el cambio, profetas, que denuncian las injusticias. Ya están llegando, ¿no lo notáis?
Hay entre nosotros, en nuestra Iglesia, en varios movimientos una fuerza maravillosa, hay personas de una radicalidad, profundidad espiritual y creatividad impresionantes.
No me importa si es marianista, si es monja de Sijena, si es supernumerario del Opus, o franciscano, o sacerdote diocesano, o evangélico… me alegro en cada testimonio de vida entregada por Jesús, sea quien sea, sea del grupo que sea.
Algo nuevo está naciendo, de verdad, ¿no lo notáis?
Yo sí que lo noto, y con mucha fuerza, no sé ponerle nombre, pero siento que Dios está haciendo las cosas nuevas, aun en medio de tanta aparente oscuridad y tinieblas, él está creando.

Publicado por Daniel Pajuelo Vázquez el 19 de Febrero de 2006 |

