Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que Yahveh tu Dios te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, sino que le abrirás tu mano y le prestarás lo que necesite para remediar su indigencia.
Dt15,7-8
Parece ser que cada vez son más en la Iglesia y en el mundo los que se muestran cansados de oir hablar de los pobres y de opción por los pobres. Sería importante, vital, que esos señores entendieran que son muchos más los que están cansados de ser pobres
Pedro Casaldáliga
Publicado por María Arias Cabello el 10 de Febrero de 2007 |


