Desde las primeras líneas del prólogo de su «Jesús de Nazaret», Joseph Ratzinger (como prefiere que se le llame, porque en este caso escribe como estudioso a nivel privado), explica por qué, con una especie de urgencia, ha dedicado a su libro «cada momento libre» incluso tras la «elección a la sede episcopal de Roma».
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Si ha decidido acudir a las mismas raíces, al mismo Fundador, es porque existe hoy «una situación dramática para la fe»
Leer más (Vittorio MESSORI, LA RAZÓN, 18 de abril de 2007)
Publicado por Daniel Pajuelo Vázquez el 1 de Mayo de 2007 |


