Un diablo adoctrina a su sobrino sobre cómo es el ser humano y como aprovechar el placer para destruirle. Cuando habla de el Enemigo se refiere a Dios.
¿No te ha hablado nunca nadie de la Ley de la Ondulación?
Los humans son anfibios: mitad espíritu y mitad animal. Como espíritus, pertenecen al mundo eterno, pero como animales habitan en el tiempo. Esto significa que mientras su espíritu puede estar orientado hacia un objeto eterno, sus cuerpos, pasiones y fantasías están cambiando constantemente, porque vivir en el cuerpo equivale a cambiar. [...] Aprovecha los momentos bajos de tu paciente para arrastrarlo a una vivencia de los placeres que le destruya. Es mucho más probable que consigas hacer de tu hombre un buen borracho imponiéndole la bebida como un anodino cuando está aburrido que animándole a usarla como un medio de diversión junto con sus amigos cuando se siente feliz y expansivo. Nunca olvides que cuando estamos tratando cualquier placer en su forma sana, normal y satisfactoria, estamos en cierto sentido, en el terreno del Enemigo. El placer es un invento Suyo, no nuestro. Todo lo que podemos hacer es incitar a los humanos a gozar los placeres del Enemigo alejándolos de la condición natural de un placer, de lo que huele a su Hacedor, de lo que realmente es placer.
Publicado por Daniel Pajuelo Vázquez el 13 de Febrero de 2006 |


