Buscar
Toda mi alegría y mis éxitos, toda mi razón de ser y mi gusto por la vida, Dios mío, penden de esa visión fundamental de tu conjunción más elevada, de los esplendores de tu conjunción con el Universo. ¡Que otros anuncien, conforme a su función más elevada, los esplendores de tu puro Espíritu! Para mí, dominado por una vocación más anclada en las últimas fibras de mi naturaleza, no quiero ni puedo decir otra cosa que las innumerables prolongaciones de tu ser encarnado a través de la Materia; ¡nunca sabría predicar más que el misterio de tu carne, oh, alma que transparece en todo lo que nos rodea!

Teilhard de Chardin, “La misa sobre el mundo”

Publicado por Daniel Pajuelo Vázquez el 10 de Febrero de 2006
Categoría: Uncategorized
URL para trackback
Visto 2087 veces

¿Quieres decir algo?

Registra tu e-mail en Gravatar.com para incluir tu foto en los comentarios.