“- Pero en el mundo - contestó Tancredo - están también la falta y el mal. No podemos dejar de verlos y en su presencia no tenemos derecho a permanecer indiferentes. Desgraciados de nosotros si, por nuestro silencio o nuestra inacción, los malos se endurecen en su malicia y triunfan.
- Es verdad; no tenemos derecho a permanecer indiferentes ante el mal y el pecado – respondió Francisco -, pero tampoco debemos irritarnos y turbarnos. Nuestra turbación y nuestra irritación no pueden más que herir la caridad en nosotros mismos y en los otros. Nos es preciso aprender a ver el mal y el pecado como Dios lo ve. Eso es precisamente lo difícil, porque donde nosotros vemos naturalmente una falta a condenar y castigar, Dios ve primeramente una miseria a socorrer.”
Eloi Leclerc, Sabiduría de un pobre
[Otra pequeña (por breve) joya. Sabiduría de un pobre, narra una etapa en la vida de San Francisco de Asís, la que podríamos llamar: “La Pasión de Francisco”; sólo después de haber pasado por ella, podrá cantar: “alabado seas mi Señor por la hermana muerte...”]
Publicado por Paco Sales Casanova el 17 de Mayo de 2007 |


