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Un anciano peregrino recorría su camino hacia las montañas del Himalaya en lo más crudo del invierno. Varias personas que se cruzaron con él por el camino le intentaron convencer para que desistiera de su empeño de seguir adelante. Al llegar a su destino, un posadero que le dio cobijo le preguntó:- ¿Cómo has conseguido llegar hasta aquí con este tiempo de perros, buen hombre?

El anciano respondió con alegría:

- Mi corazón llegó primero, y al resto de mí le ha sido fácil seguirle.

Vía Ixcis

Publicado por María Arias Cabello el 12 de Noviembre de 2007
Categoría: Meditación
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