Peregrino de la paz

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De José María Salaverri

PEREGRINO DE LA PAZ

Ha callado la algarabía en torno a la peregrinación de nuestro Papa a Tierra Santa. Incluso al final han ido dejando de aullar los lobos. Sí, los lobos. Cuando Benedicto XVI tomó posesión de la diócesis de Roma pidió oraciones con una frase a la que entonces no dimos mucha importancia: “Orad para que no huya, por miedo, ante los lobos”.
Cuando decidió ir a Tierra Santa en peregrino de la paz hubo quienes intentaron disuadirlo por el posible fracaso de esa “misión imposible”. Sobre todo estando la situación bastante peor que cuando fue Juan Pablo II. Benedicto XVI dijo que había que arriesgarse, no temer a los lobos que de un sitio u otro intentarían aprovechar cualquier gesto o palabra para denigrarlo.

Aullidos…
Han sido menos de lo previsto. Han aullado algunos lobos israelíes, algunos islamistas, algunos palestinos y bastantes periodistas. He procurado seguir el viaje lo más a fondo posible. Informar, lo que se dice informar, es decir contarnos lo que el Papa hacía y decía, sólo lo ha hecho ABC. Los demás a medias o echando balones fuera, con entrevistas a personas desconocidas que en general decían cosas desfavorables. Otras veces diciéndole al Papa lo que tendría que decir o diciendo que no se atrevería a esto u lo otro. Aullidos más o menos suaves y astutos. Un diario, cuyo nombre no quiero mentar, se atrevió a titular, el 13 de mayo: “Judíos y musulmanes censuran a Benedicto XVI”. Se le tachó de nazi, a pesar de clamar contra el antisemitismo y condenar (¡tres veces!) “la horrible tragedia del Holocausto”. Un imán gritó contra él en un acto público…
Pero el Papa empezó recordando que hay “que cultivar para el bien, en el contexto de la fe y de la verdad el enorme potencial de la razón humana”. En claro: que todos tenemos que ser razonables.

Se atrevió…
Y así se atrevió a pedir a los creyentes de las tres religiones: “Tenemos que esforzarnos por vivir según las normas del Dios Todopoderoso, misericordioso y compasivo. Quienes adoran al Dios único deben caminar hacia la unidad de toda la familia humana”.
Se atrevió, en Amann, a hablar delicadamente de un problema que requiere atención en los países islámicos: la dignidad de la mujer. Se atrevió ante el primer ministro israelí, a pedir la solución del problema con dos Estados independientes – Israel y Palestina – y con fronteras claras, reconocidas internacionalmente.
Se atrevió a condenar “el trágico muro que divide los territorios palestinos”añadiendo que “los muros no duran para siempre; se pueden derribar”. Se atrevió a pedir a los tentados por la violencia “rechazar el poder destructor del odio y del prejuicio que mata las almas de los hombres antes de matar sus cuerpos”. Y se atrevió, con sencillez y humildad, a muchas cosas más. Los aullidos de los lobos se fueron apagando… y al terminar el viaje, ninguno decía nada. Buena señal.

Dos testimonios.
En EL MUNDO una preciosa carta de Luis María Ansón da las gracias al Papa “por las palabras precisas, por la firmeza de ideas, por la sabiduría derramada sobre las tierras inolvidables que contemplaron la pasión y muerte de Jesucristo. También su resurrección. Hay verdades que están por encima de la voluntad de los gobernantes y los gobernados. La Iglesia las custodia…”
Me ha impresionado también el parecer del presidente de Israel, Shimon Peres. Casi al inicio del viaje, dijo:
“Los líderes espirituales pueden preparar el camino a los líderes políticos. Pueden limpiar el campo minado que obstruye la senda de la paz. Los líderes espirituales deberían reducir la animosidad, de manera que los líderes políticos no recurran a medios destructivos… No necesitamos más vehículos blindados, sino liderazgo espiritual inspirado.”
Al terminar la peregrinación papal, Shimon Peres afirmó ante los periodistas:

“(Benedicto XVI) ha afrontado las cuestiones más serias de nuestro tiempo. El mundo necesita un gran líder espiritual. Y el Papa tiene ese liderazgo moral y de pensamiento. El problema para ustedes, periodistas, es que no ha sido un viaje para las páginas de los periódicos, ha sido un viaje para los libros de Historia”. ¡Nada menos!
Ahora les toca a los otros líderes religiosos. Y a los líderes políticos. ¿Estarán a la altura de nuestro Benedicto XVI? ¡Ojalá! Toca rezar.
19 de mayo de 2009,
José María Salaverri, sm



Escrito por Daniel Pajuelo Vázquez Bio de  Daniel Pajuelo VázquezEntradas escritas por Daniel Pajuelo Vázquez






3 Responses to “Peregrino de la paz”

  1. 1
    Elena Says:

    Acertado, claro, y con las cosas claras. Gracias José María.

  2. 2
    oscar Says:

    COMO SIEMPRE TU COMENTARIO LLEGA A LA MEDULA DE NUESTRO COMPROMISO CRISTIANO.
    DESDE RINCONADA DE SILVA QUINTA REGION DE CHILE UN ANRAZO

  3. 3
    AUGUSTO JIMENEZ G Says:

    Me gustaria contactar al padre Salaverri, no se si es quien estuvo en Colombia, hace cuarenta anos en la Iglesia de San Antonio, siempre quice saber de él, yo estudie en el Colegio Parroquial.
    Un abrazo,
    Augusto

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Daniel Pajuelo Vázquez
 
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