“…por fin se ha hecho justicia”
Este es el comentario que ayer me encogió el alma. ¿Justicia?
Le han ahorcado y ¿ahora qué?. ¿Se ha ganado en algo?
La razón básica y principal para rechazar el ahorcamiento de Saddam Hussein es el respeto debido, dicho sea de una vez, a la sacralidad de la vida humana. Lo es la vida de cualquier persona, desde su concepción hasta su muerte natural. Por muy molesta que una persona sea, como embrión, como anciano, como enfermo terminal, etc.; por muy molesto y peligroso criminal resulte un ciudadano o estadista, su vida no está entre las atribuciones ordinarias de quienes hacen legítimamente justicia en la sociedad civilizada.
Yo me pregunto, ¿realmente matar a alguien alivia? y la respuesta creo que es NO. Porque lo considero un acto de venganza y… “Jamás resucitarán vuestras víctimas” ¿Por qué no perdonar? Aunque sea solo un par de veces, y asi probamos si el ser humano tiene conciencia todavia…
Publicado por Daniel Pajuelo Vázquez el 31 de Diciembre de 2006 |

