Soy ateo, sigo siendo ateo, ateo de los dioses que tienen algunos, de dioses que quieren ser impuestos, de dioses que esclavizan al hombre y detruyen su humanidad. Dios, ese dios no existe. Dios plenifica lo humano, porque nada humano le es ajeno, porque lo humano ha salido de sus manos y lleva su sello y también su mismo Espíritu.
Tantas veces vuelvo a ser ateo, cuando descubro que he hecho de Dios un dios a mi medida, cuando he deformado su imagen y me he hecho ídolos a los que les llamo por su nombre. Creer no es tener la seguridad de conocerle, sino la tranquilidad de que él no abandona, aunque yo sí lo haga.

Publicado por Daniel Pajuelo Vázquez el 29 de Marzo de 2008 |

