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abr 08
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Abrahán es el padre y modelo de nuestra fe. Dios lo atrajo a sí y luego lo probó con miras a hacer de él el padre de un pueblo innumerable. La verdadera posteridad de Abrahán es Jesucristo

Abrahán es el padre y modelo de nuestra fe. Dios lo atrajo a sí y luego lo probó con miras a hacer de él el padre de un pueblo innumerable. Abrahán vivió bajo el signo de la iniciativa de Dios. Lo escoge de la descendencia de Sem, Le hace salir de Ur de los caldeos (Gen. 11. 30-31), a 9 km del río Éufrates, y lo conduce por los caminos que El quiere a un país desconocido (Heb. 11. 8). Los orígenes de Ur se remontan al año 6.000 a. JC.
Abrahán fue elegido de Dios, en una iniciativa de amor, y le promete un porvenir maravilloso. Todo lo que se le pide es una gran fe y una acogida generosa al designio de Dios. Su porvenir dependerá totalmente del poder y de la bondad de Dios.
Abrahán es un nómada al que Dios le dará una tierra (Gen. 12. 7 / 13. 15 / 17. 8) y le hará muy fecundo (Gen. 12. 7 / 16. 10 / 32. 17) en unas circunstancias que parecen contrarias. Abrahán es ya mayor de años y su mujer Sara ya no está en edad de tener hijos.
Dios purifica y fortifica la fe de Abrahán en la prueba. Le pide que sacrifique a su hijo Isaac, en quien estriba la promesa (Gen. 22. 1) Y Abrahán “no rehúsa a su hijo” (Gen. 22. 12-16). En los cultos cananeos se practicaban los sacrificios de niños. Pero Dios salva a Isaac (Gen. 22. 8. 13). Una vez más, Dios revela que su designio no está ordenado a la muerte sino a la vida.
Abrahán, en la mente de Dios, está llamado a ser “padre de multitudes” (Gen. 17. 5). El cambio de nombre, Abrán por Abrahán, atestigua esta orientación. La paternidad de Abrahán es una paternidad universal (Gen. 22. 18). Su vocación está en ser padre y su gloria está en su descendencia. Las promesas que Dios hace a Abrahán se refieren a su paternidad (Gen. 13. 15 / 17. 7) y se las repite a Isaac y a Jacob (Gen. 26. 3 / 28. 13).
El pueblo elegido, al verse oprimido en Egipto, clama a Dios para que se acuerde de su alianza con Abrahán, Isaac y Jacob (Ex. 2. 23). Y para obtener el favor de Dios, la mejor oración es dirigirse a Abrahán. Yavé responde a los ruegos de Moisés y le dice: “Acuérdate de Abrahán, de Isaac y Jacob…” (Ex. 32. 13).
En el NT. se nos dice que no basta con provenir físicamente de Abrahán para heredar sus promesas. Hay que enlazar con él espiritualmente. Es falsa la confianza que no va acompañada de una profunda docilidad y fidelidad a Dios (Ezq. 33. 24-29 / Mt. 3. 9 / Lc. 16. 24 / Jn. 8. 37-44).
La verdadera posteridad de Abrahán es Jesucristo, hijo de Abrahán (Mt. 1. 1). Abrahán estaba orientado hacia la venida de Jesús. Y todos los que creen en Cristo pueden tener participación en las promesas de Abrahán (Gal. 3. 14).
“Todos sois de Cristo, luego sois descendientes de Abrahán, herederos según las promesas”. (Gal. 3. 28). El “seno de Abrahán” (Lc. 16. 22) es la patria definitiva de los creyentes .
Escrito por Luis María Lizarraga  
Etiquetas: Biblia
oct 01
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Mc 9, 33-37
Los discípulos discutían por el camino cuál de ellos era el más grande. Tras entrar en la casa Jesús les preguntó de que hablaban y ellos lo ocultaron. Jesús hablo bien claro en esta ocasión: “El que quiera ser de vosotros primero debe hacerse el último y servidor de todos”. Después tomó a un niño, lo puso en medio y dijo que quien acoge a un niño le acoge a él mismo. Por si no les había quedado claro Jesús insistió con este signo, el más grande es el que tiene tantas carencias que lo espera todo, lo recibe todo y no se confiere ningún status arrogante.
¡A cuántos seguidores de Jesús les gustaría arrancar esta página del evangelio! Ni los alzacuellos, ni las mitras, ni la oratoria más sabia, ni los palacios, ni ningún éxito puede conferirnos tal dignidad, la de ser presencia viva de Jesús. Sólo aquel que es como un niño puede participar del Reinado de Dios.
Señor, que busque servir y no ser servido, entregarme con generosidad a mis hermanos, en especial a los más desvalidos.
Daniel Pajuelo Vázquez, sm
Vía: Novabella.org
Escrito por Daniel Pajuelo Vázquez  
Etiquetas: Biblia, biblico, jesús, jesucristo, niño, niños
sep 17
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Marcos 7, 24-30
 Jesús y la madre sirofenicia Una mujer pagana, de una región enemiga al pueblo judío se entera de que Jesús está alojado cerca. Acude a pedirle algo, no para ella, si no para su hija, está poseída por un demonio y nada puede curarla. La madre tiene fe en Jesús, fe ciega.
Jesús es judío y tiene clara conciencia de que su Padre le ha enviado al pueblo de las promesas, al pueblo de Israel. Utilizando el despectivo calificativo que utilizaban sus contemporáneos para con los paganos llama a la mujer ‘perro’, no digna de recibir el don de Dios. Ella no se amedrenta y suplica las migajas de su amor.
La fe y la insistencia de esta mujer desarmaron a Jesús, arrancándole el milagro que curó a su hija. Jesús mismo se ve interpelado por el ‘diferente’, el que no entra en los esquemas propios, por muy santos que sean estos esquemas.
Estamos rodeados de ‘diferentes’: musulmanes, africanos, gitanos, mendigos, gente de otra ideología política, no creyentes, anticlericales… ¿Cómo me sitúo ante el ‘diferente’?
Señor, concédeme la gracia de reconocerte en el que no es ni piensa como yo. Que no me atreva a encasillarte en mis propios esquemas de lo que Tú eres y quieres.
Escrito por Daniel Pajuelo Vázquez  
Etiquetas: Biblia, biblico, jesús, jesucristo, mujer, paganos
sep 14
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“La naturaleza del agua es blanda, y la de la piedra, dura. Pero si cuelgas una botella llena de agua encima de la piedra de manera que el agua caiga gota a gota, llegará a hacer un agujero en la piedra. De la misma manera, la palabra de Dios es suave y tu corazón duro. Por eso, cuando la gente oye la palabra de Dios con frecuencia, sus corazones se abren al temor de Dios”


“Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás”
(Jn 4, 13)
Escrito por Sergio Miguel Martín  
Etiquetas: agua, apotegmas, Biblia, Clerus, constancia, juan
sep 03
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Mateo 3, 1-7
Juan bautista que era de casta sacerdotal, renunció a su vida como sacerdote de aldea y marchó al desierto. Intuía la llegada de un tiempo nuevo y consagró su vida a preparar la llegada de este tiempo. Se convirtió en aguijón molesto para los jefes religiosos y los poderes de su época, tanto que fue asesinado injustamente. Su predicación era clara: llega el Mesías, Dios va a juzgar implacablemente, sólo aquellos que se conviertan se salvarán. Los signos que le acompañaban eran una vida ascética y el bautismo de conversión.
Jesús se sintió atraído por Juan y se acercó a él pasando por uno de tantos. Jesús recibió ese bautismo, pero para él no tenía el mismo significado que para los pecadores. El bautismo de Jesús fue la revelación de su divinidad a la humanidad. A partir de aquí comenzó su predicación y vida pública. Para Jesús, el encuentro con Juan, fue una revelación sobre su misión.
La vida de Jesús tiene ciertas similitudes con la de Juan: son predicadores que anuncian el Reinado de Dios, tienen discípulos, bautizan. Pero en las diferencias que hay entre ellos se descubre la singularidad de la persona de Jesús:
- Jesús es un predicador itinerante, sin lugar establecido, vive de la caridad de las personas.
- Jesús va al encuentro de las personas, entra en aldeas y ciudades, no está en las afueras esperando a que acudan.
- Jesús no pide el bautismo si no la adhesión a su persona.
- Se mezcla entre la gente, come con pecadores, vive con y como sus contemporáneos.
- No le obsesiona el cumplimiento de la Ley si no que la sitúa en su lugar iluminada por el Amor de Dios.
- Él no ha venido a juzgar si no a salvar, trae el perdón de los pecados, la sanación integral de la persona. Aunque el juicio está ahí y Jesús no evita hablar de el, la misericordia se ríe del juicio. Así la condenación es haber conocido al Salvador y haberle negado.

Concédeme Señor la gracia de conocer más íntimamente a tu hijo, de reconocerle presente y vivo entre nosotros, en la cola de los pecadores.
Daniel Pajuelo Vázquez, sm
Vía: Novabella.org
Escrito por Daniel Pajuelo Vázquez  
Etiquetas: bautista, bíblica, Biblia, encuentros, jesús, juan, Meditación
oct 26
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En esta serie de figuras ¿qué elemento es el siguiente… y el siguiente… ?

¿Nos podemos acercar a la Sagrada Escritura de esta misma forma, es decir, como una sucesión infinita de realidades en lugar de como una realidad cerrada y acabada?
La iglesia, esposa de la palabra hecha carne, instruida por el Espíritu Santo, procura comprender, cada vez más profundamente la Escritura”
Los elementos de la sucesión son distintos incluso pueden parecer contradictorios si se pretenden ver fuera de su dimensión temporal, pero jugando con el tiempo, con cada elemento en su lugar, tenemos una realidad que se nos va descubriendo cada vez más rica y avanzada, que crece junto con nuestra propia evolución social e intelectual.
Podemos ver la sucesión en dos asuntos sobre la ley y los mandamientos en distintos momentos de la Biblia

[a AT] Tradición anterior al AT
- Ley de “acción reacción”. Si me haces “A” yo te devolveré “A x 10”
- 613 mandamientos judíos
[AT] En el AT
- Ley del Talión Me haces “A” yo te devuelvo “A”
- 10 mandamientos de Moisés
[NT] En el NT
- Ley de Jesús. Me haces “A” yo pongo la otra mejilla y te perdono
- 1 mandamiento de Jesús “que os améis los unos a los otros”
[HOY]
¿cómo sigue la sucesión en estos dos puntos? ¿y en el resto de cosas de la Biblia? Las sucesiones no vuelven atrás, ni invalidan los elementos precedentes, sino que se apoyan en ellos para posibilitarnos la deducción de los siguientes. Puede haber elementos que se mantengan siempre fijos, y otros que vayan cambiando.
El concilio Vaticano II deja la puerta abierta para seguir descubriendo el mensaje de Dios en la Escritura, no sólo para ver cómo fue, sino cómo ha de continuar hoy. Por tanto la Palabra estaría muerta sólo en la medida en que no queramos seguir descubriéndola, o dejando que se nos revele.
El Espíritu Santo puede de pronto arrojar una luz nueva sobre partes de la revelación que habían estado siempre a nuestro alcance, pero que no habían sido suficientemente estudiadas”
(Hurs Von Balthasar, L’heure de l’Eglesie)
Ojo que no vale cualquier solución, la sucesión tiene un único elemento siguiente, y a veces es complejo de encontrar y de entender por qué es ese y no otro. Pero puede ser emocionante buscarlo.
ver la fuente de las figuras
Hoy termina el Sínodo de los Obispos que están trabajando precisamente entorno a la Sagrada Escritura, esperemos que los frutos de dicha reunión nos descubren un paso más de esta sucesión.
Escrito por Sergio Miguel Martín  
Etiquetas: Biblia, evolución, parábola, símil, sínodo
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