No hagáis frente al que os agravia

Cristianismo, Sociedad 1 Comentario »
37602 visitas

Homilía dominical de Lorenzo Amigo
20 de febrero de 2011
7 Domingo Ordinario

La actual movida en los países del norte de África está poniendo de manifiesto la actualidad de la propuesta de la no violencia predicada por Jesús (Mt 5,38-48). La violencia dictatorial no puede nada contra un pueblo dispuesto a expresar su desacuerdo con la situación actual. Para cambiarla no se necesita el uso de la violencia. La fuerza del pueblo está en su palabra y en su manifestarse unido contra la falta de libertad y de justicia. Las nuevas tecnologías están ayudando a abrir el camino hacia la democracia y la libertad.

Curiosamente se ha comprobado que las democracias europeas financian las dictaduras del norte de África para proteger su frontera sur. En tiempos del imperio romano era la frontera norte, la del Rin y Danubio, la que había que proteger contra la amenaza de los pueblos llamados “bárbaros”. Para ello contrataban mercenarios precisamente de esos pueblos.

Hoy día los dictadores son los nuevos mercenarios pagados por los europeos para que contengan la avalancha que se nos avecina. En medio de pueblos hundidos en la miseria, esos dictadores figuran entre los más ricos del mundo. Europa tiene miedo a una invasión pacífica de todos los que están escapando del hambre en África. En vez de invertir en el desarrollo de ese continente, paga a los dictadores para que mantengan ese muro de vergüenza que, pronto o tarde, caerá, como se derrumbó el “telón de acero”.

Para mantener su situación privilegiada las ideologías europeas presentan a estas poblaciones como enemigas, como una amenaza para nuestro bienestar y pleno empleo. No queremos reconocer que son los emigrantes los que están pagando más duramente la crisis actual. Son ellos los que siguen produciendo riqueza real en el país, mientras los demás nos dedicamos a especular y quemar dinero.

Los cristianos no tenemos enemigos sino hermanos. Los amamos como a nosotros mismos. Intentamos ser, si no “perfectos” como el Padre del cielo, al menos “misericordiosos”. Tratamos como Jesús de hacer el bien a todos, pues así hace el Padre de todos. De esta manera superamos la tentación mecanicista de acción y reacción: me la han hecho, me la tienen que pagar.

La llamada a la santidad de todos los cristianos es una invitación a actuar como Dios, a ser hombres y mujeres de Dios, que tratan de vivir su amor de manera concreta (Lv 19,1-2.17-18. Sabemos que los santos no son personas que se pasan todo el tiempo en la Iglesia sino que más bien dedican toda su vida al servicio de los pobres. Es el ejemplo conmovedor que nos ha dejado la Madre Teresa de Calcuta.

La fuente de inspiración del obrar cristiano es siempre la persona de Jesús. Fue Él el que encarnó esa actitud de no violencia en un tiempo violento, en el que el enemigo ocupante compraba a las autoridades religiosas y políticas judías para que mantuvieran a la población en calma. Jesús denunció aquella situación e indicó el modo de superarla. No a través de la violencia, sino a través de una resistencia activa, que manifiesta su disconformidad. Que la celebración de la Eucaristía haga de nosotros artesanos de la paz y la justicia.

Para recibir la homilía de cada domingo puedes suscribirte aquí: http://www.marianistas.org/listas/homilia.php



Escrito por Daniel Pajuelo Vázquez Bio de  Daniel Pajuelo VázquezEntradas escritas por Daniel Pajuelo Vázquez

Etiquetas: , , , , , ,