Llamo consolación quando en el ánima se causa alguna moción interior, con la qual viene la ánima a inflamarse en amor de su Criador y Señor, y consequenter quando ninguna cosa criada sobre la haz de la tierra puede amar en sí, sino en el Criador de todas ellas. Assimismo quando lanza lágrimas motivas a amor de su Señor, agora sea por el dolor de sus pecados, o de la passión de Chirsto nuestro Señor, o de otras cosas derechamente ordenadas en su servicio y alabanza; finalmente, llamo consolación a todo aumento de esperanza, fee y caridad y toda leticia interna que llama y atrae a las cosas celestiales y a la propia salud de su ánima, queriéndola y pacificándola en su Criador y Señor.
Llamo desolación todo el contrario de la tercera regla; así como escuridad del ánima, turbación en ella, moción a las cosas baxas y terrenas, inquietud de varias agitaciones y tentaciones, moviendo a infidencia, sin esperanza, sin amor, hallándose toda perezosa, tibia, triste y como separada de su Criador y Señor. Porque así como la consolación es contraria a la desolación, de la misma manera los pensamientos que salen de la consolación son contrarios a los pensamientos que salen de la desolación
El asesinato reciente de 6 cristianos en Egipto, las acciones terroristas de Al-Qaeda, la enorme inmigración árabe en occidente… puede hacernos endurecer el rostro para con el mundo islámico. Los católicos estamos llamados a ser hombres y mujeres de reconciliación, no es bueno que nos dejemos llevar ninguna clase de odio. Nosotros seguimos a Cristo, cuyo sufrimiento y resurección resulta una llamada a trabajar por un mundo más justo, fraterno y solidario. Este trabajo de promoción de la Justicia y la Paz también debemos realizarlo en el mundo islámico. El Papá Benedicto de nuevo nos da una lección sobre esto:
Había dos ancianos que llevaban viviendo muchos años juntos, sin reñir nunca. Uno de ellos dijo: “¿Y si tratamos de reñir una vez como lo hacen los demás?”. Y el otro le contestó: “No sé cómo se hace para reñir”. Entonces el primero le dijo: “Fíjate; yo pongo un ladrillo entre nosotros y digo: este es mío, y tú dices: no, es mío, y después comienza la riña” Así pues, colocaron un ladrillo entre ellos, y uno de ellos dijo: “Este es mío” Y el otro: “No, es mío”. Y replicó aquél: “¡Sí, todo es tuyo, así que llévatelo todo!” y se fueron sin ser capaces de pelear entre sí.
“¿Creéis que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división. Porque desde ahora habrá cinco en una casa y estarán divididos; tres contra dos, y dos contra tres;”
Hace unos días vi la película Vals con Bashir, del director Ari Folman destacada con algunos premios y nominaciones. La película trata la guerra del Líbano en 1982 desde el punto de vista de un ex combatiente que estuvo en el frente a los 19 años y que 24 años después no consigue recordar los hechos por el trauma sufrido. Poco a poco se va mostrando una posible realidad de lo que fue el frente de batalla en la masacre de Sabra y Chatila fácilmente extrapolable a otros conflictos bélicos.
La película se centra en los daños psicológicos de las personas implicadas en una crítica muy dura reflejando como son o pueden ser las reacciones humanas en esa situación tratando la vida cotidiana de un conflicto de este tipo.
Somos Elena, Paco, Vicente, Daniel, Sergio, María y Javi, intentamos buscar día a día la voluntad de Dios y crecemos compartiendo con sencillez nuestros dones, inquietudes y esperanzas. Nova Bella está tintada de los colores de nuestras vidas: la informática, la educación, el diseño, la lectura, la búsqueda de Dios…
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