
Sin duda que en su misión, Pedro tendrá que hablar de Jesús, y ser su testigo. Pero no es él el personaje importante sino el Espíritu Santo que Dios da a los que le obedecen. Pedro ha ido aprendiendo poco a poco la obediencia. Pero se trata de obedecer antes a Dios que a los hombres. Su vida ya no va depender de sus propios impulsos sino de lo que Dios le vaya indicando. Pidamos en esta Eucaristía encontrarnos con el Resucitado y responder a su llamada a seguirlo.
Extracto del comentario de Lorenzo Amigo,sm a las lecturas de este domingo.
Primera Lectura: Hechos 5:27-32, 40-41
Salmo Responsorial: Salmo 30:2, 4-6, 11-13
Segunda Lectura: Apocalipsis 5:11-14
Evangelio: Juan 21:1-19
Publicado por Daniel Pajuelo Vázquez el 21 de Abril de 2007 |

