Tiempo de oración

Sin categoría Dejar un comentario
13416 visitas

Conviene, en efecto, que elevemos la mente a Dios no sólo cuando nos dedicamos expresamente a la oración, sino también cuando atendemos a otras ocupaciones, como el cuidado de los pobres o las útiles tareas de la munificencia, en todas las cuales debemos mezclar el anhelo y el recuerdo de Dios, de tal manera que todas nuestras obras, como si estuvieran condimentadas con la sal del amor de Dios, se conviertan en un alimento dulcísimo para el Señor. Pero sólo podremos disfrutar perpetuamente de la abundancia que de Dios brota, si le dedicamos mucho tiempo.

San Juan Crisóstomo

priere-dans-le-gange



Escrito por Nano Crespo Bio de  Nano CrespoEntradas escritas por Nano Crespo


Etiquetas:



Leave a Reply

Nano Crespo
 
A %d blogueros les gusta esto: