Todos hemos recibido, por el bautismo, la vestidura blanca de la santidad. Estamos revestidos por la Gracia de Dios, que nos ha hecho hijos amados en su hijo muy amado. Llamados a la santidad, a participar de la dicha divina, de la plenitud de su amor, en esta vida y en la que vendrá. En nuestro interior estamos vestidos con la blancura y la luz de la resurrección de Jesucristo, que nos llama a participar de su vida verdadera. Vida de santidad. La vida que hoy recordamos, y que hoy y siempre estamos llamados a vivir.
Ser santos e irreprochables ante El por el amor.
Dime una Palabra. Comentario a la Palabra de Dios
Publicado por Daniel Pajuelo Vázquez el 1 de Noviembre de 2006 |

