Educar en la esperanza

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No pienses nunca que tu lucha aquí abajo es del todo inútil. Al final de la existencia no nos espera el naufragio: en nosotros palpita una semilla absoluta. Dios no defrauda: si ha puesto una esperanza en nuestros corazones, no quiere destruirla con frustraciones continuas. Todo nace para florecer en una eterna primavera. Dios también nos hizo para florecer. Recuerdo ese diálogo cuando el roble pidió al almendro: «Háblame de Dios». Y el almendro floreció.

Francisco, audiencia general 20 septiembre 2017



Escrito por Nano Crespo Bio de  Nano CrespoEntradas escritas por Nano Crespo






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Nano Crespo
 
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