Alegría y creatividad. Comentario al Evangelio del domingo

26 de febrero de 2006
8 Tiempo ordinario (B)
Marcos 2, 18 – 22

Este comentario es de José Antonio Pagola:
AyunoQuienes siguieron a Jesús lo recordaban como un hombre que contagiaba alegría y animaba a la creatividad. Son dos rasgos que, según la investigación reciente, podemos fácilmente detectar en el impacto que Jesús provocó con su mensaje y su manera de actuar.
Jesús no invita a nadie a practicar ritos de penitencia o gestos ascéticos tan queridos en otros grupos. Nadie le oye hablar de ayuno, ceniza o vestiduras de luto. No es eso lo que está esperando ese Dios entrañable al que Jesús le siente como un Padre que aguarda a todos con los brazos abiertos.
Al contrario, se le ve celebrando comidas festivas con sus discípulos y gentes pecadoras. Beben vino y probablemente entonan cánticos. La gente se extraña de su manera de actuar. ¿Por qué Jesús no invita al ayuno siguiendo una práctica tan recomendada en el pasado por los profetas?
La respuesta de Jesús es sorprendente. Nadie ha de estar triste en su compañía. Sería tan absurdo como estar ayunando junto al novio en una boda. ¿Hay alguien capaz de imaginarse a los amigos del novio, encargados de acompañarlo en la animación de la fiesta, vestidos de saco y cubiertos de ceniza? Ya no tiene sentido la penitencia convencional practicada para asegurarse mejor el perdón de Dios del que nunca puede estar uno seguro. Lo que Jesús promueve es la alegría ante un Dios que, con su perdón, busca una vida más digna y dichosa para todos.
Por eso es necesaria la creatividad. A un manto viejo nadie le echa un remiendo con un paño nuevo pues lo rompe más. Es absurdo combinar lo nuevo con lo viejo. Hay cosas definitivamente anticuadas que no sirven para vivir la novedad del evangelio. Es un error «puentear» a Jesús y encerrar su evangelio en moldes viejos, acudiendo a prácticas y estilos de religión que no han nacido de su fe. Nadie echa vino nuevo en odres viejos pues lo echaría a perder. No hay que seguir promoviendo lenguajes, costumbres y estilos viejos de actuar que no se ajustan al espíritu del evangelio. No hacen sino echarlo a perder.
«El vino nuevo en odres nuevos»: Ésta es la consigna clara de Jesús: sí a la fe alegre que renueva la vida, no a la religión triste que lo estropea todo; sí a la creatividad, no al conservadurismo; sí a la novedad del evangelio, no a extrañas combinaciones y mezclas.

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