Apotegmas. La tentación que robustece

Uno de los padres dijo: “Si el árbol no es sacudido por el viento, no crece, ni hunde sus raíces. Así también el monje: si no es tentado y no soporta la tentación, no se hace valeroso.”

N 396
“El camino a través del desierto. 40 dichos de los padres del desierto” Anselm Grün

Los evangelios coinciden en narrar que Jesús, después de ser bautizado por Juan en el Jordán, fue empujado por el Espíritu al desierto para ser tentado. De allí salió robustecido pues fue capaz de decir sí a Dios en la prueba del día a día, y no solo en la confesión verbal de una fe heredada o en el cumplimiento de unos preceptos. Sin duda, con semejante fe que no vacila ante la tentación, la justificación es directa y ya no necesita de las obras de la ley (Rm 3, 28)

Un comentario en «Apotegmas. La tentación que robustece»

  1. Hola que tal gracias por tu aportación.Muy bonito y muy profundo.Esto de los apotegmas está bien.Es verdad la tentación nos robustece.De lo malo podemos sacar lo bueno para ser mejores personas y más felices que es lo que quiere Dios.
    Gracias.
    Un saludo.

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