Il Compianto sul Cristo morto (Bologna/Italia)

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Varias personas me habían dicho que fuera a Santa María della Vita, a ver Il Compianto. En mi ignorancia nunca había oído hablar de esta obra de Niccoló del Arca. “Te gustará”, “Es espectacular”, “es un grupo escultórico muy singular, no te vayas sin verla”, me dijeron unas y otras.

La capilla estaba en silencio, no había nadie. Me quedé conmocionado. Entré en una de las más hermosas obras de arte que he contemplado. Por inesperada me emocionó sin cabe aún más.

Durante diez minutos quedeme y olvideme, y el rostro recliné sobre el amado, tan en paz, en medio de tanto dolor furioso, tan humano.

Me quedo sobrecogido por la fuerza desgarradora del dolor, por la furia desbordada que la muerte produce en María Magdalena, que pone alas al viento.

 Sobrecogido por el estremecimiento de amor contenido del discípulo amado, cuyo corazón solloza, que conmueve mis entrañas a su compás.

 Sobrecogido por el no quiero ver su sangre sobre la arena, no quiero verla, de María la de Cleofás.

¡Que no quiero verla¡
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!

¡Que no quiero verla!

 Sobrecogido por el desconsuelo hecho grito desgarrador de María, al ver recién nacido a la muerte al autor de la vida, a quien ella dio a luz en la noche,  en ese mediodía de tinieblas.

Todo ello en contraste con el cuerpo Muerto de Cristo, solo dormido, con una paz infinita.

En la iglesia de Sant Stefano leeré esa misma tarde:

“I piú veloci a tramutarsi in croce vestono il colore della morte ma sono la piú bella espressione della vita”

 

Chat del WhatsApp

Il compianto es la foto que te he mandado. Quedo trastornado y sobrecogido

            Gracias, Nano, en este momento la estaba viendo en Internet, al detalle

            Realmente espectacular

Me he emocionado

            Debe ser herética

            Pero me apasiona

            El san Juan estremecedor

            Y la Virgen, Uffffg

Casi diez minutos en soledad viendo el grito desgarrador de la humanidad herida por la muerte de Jesús.

            Impresionaaaante

San Juan somos nosotros con el dolor del amor herido sollozando en lo profundo por la propia incapacidad de amar de verdad

           La Magdalena vuela

            Se ha ido el único que la comprendía

            El único que ha podido amarla en su pobreza, en su pecado

Por qué nunca había oído hablar de esta obra?

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=B4u8XCtFk28[/youtube]

Jueves Santo

 

Para contemplar

 En un pueblo perdido del desierto de Atacama, uno de los lugares más secos del mundo…
En un pueblo tan desconocido para la historia como era Nazaret en tiempos de Jesús…
Se hace presente el amor de Dios, el amor fraterno, el amor del servicio, el amor que construye Iglesia.
En esa capilla se actualiza, cada vez que se celebra la eucaristía, la última cena de Jesús

Y Jesús mismo nos invita a recostar la cabeza en su costado, a adorar y a  morir de amor.

“Quedéme y olvídeme,
 el rostro recliné sobre el amado,
 cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado,
entre las azucenas olvidado”

En el desierto, en un pueblo perdido, se encuentra el oasis de la presencia viva de Dios, el manantial de su gracia.

¡si conocieses el don de Dios!

Para rezar

con Dime una Palabra

21 de abril de 2011
Jueves santo
Jn 13, 1-15 Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo
Aquí se manifiesta la belleza, la bondad, la verdad de tu vida, de tu vida entregada para nuestra salvación. Nos has amado, nos amas, nos amarás, hasta el extremo. No hay gesto más grande de amor que dar la vida. Y lo simbolizas en el gesto más sencillo de servicio, para que aprendamos. Me postro contigo, contemplo, te doy gracias, y adoro

1 de abril de 2010
Jueves Santo
Jn 13, 1-15 Os he dado ejemplo…
….para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.  Eso el lo que te pido, Señor, en este día santo: que me unas a ti, que me concedas amar con tu amor, pues no se amar como tú amas,  vivir con tu vida, pues no se vivir como tu, pasar haciendo el bien porque te sigo, decir palabras que sanan y salvan porque las escucho de tu boca, las guardo en el corazón y las pronuncio en tu nombre. Con tu gracia, te sigo.

9 de abril de 2009
Jueves santo
Jn 13, 1-15 Los amó hasta el extremo
Déjame reclinar la cabeza en tu regazo. Déjame ver cómo te quitas el manto, y nos lavas los pies, sigo indeleble de tu amor hecho servicio; déjame, Señor, escucharte: “os he dado ejemplo para lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis”. Concédeme desvivirme en ti, Señor, en este Triduo Pascual, cada día de mi vida, en el servicio de una vida entregada, contemplando tu amor. Hasta el extremo.

Para escuchar la alabanza de la Iglesia

En una de las piezas más hermosas del gregoriano, que se canta durante el Triduo

Cristo por nosotros se hizo obediente hasta la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le dio el nombre sobre todo nombre

Bendecir las culturas

Podemos descubrir aquí un primer gran mensaje que nos trae la festividad de hoy: la invitación a mirar de manera justa a la humanidad entera, a cuantos conforman el mundo, a sus diversas culturas y civilizaciones. La mirada que el creyente recibe de Cristo es una mirada de bendición: una mirada sabia y amorosa, capaz de acoger la belleza del mundo y de compartir su fragilidad.

Benedicto XVI, homilía del Domingo de Ramos, 1 abril 2012

Vida oculta de Jesús

John le Carré escribió que hay que pensar como un héroe para portarse simplemente con decencia en la vida cotidiana, y casi todos nosotros creemos que hace falta un impulso de rebeldía y una vocación de disidencia para atreverse a no secundar la injusticia. Pero lo mismo que muchas grandes canalladas las cometen personas dedicadas con celo al cumplimiento del deber, también hay actos de heroísmo y de resistencia que se llevan a cabo sin aspavientos y gente de orden que en un momento dado elige decir no, llevar la contraria, aceptar el escarnio e incluso la persecución.

Todos ellos eligieron en algún momento de sus vidas negarse a obedecer ciertas órdenes o atreverse a romper ciertas reglas con la plena seguridad de que se buscarían probablemente la ruina y con toda seguridad el rechazo de la mayor parte de aquellos con los que convivían y a quienes respetaban. Ninguno actuó forzado por las circunstancias ni por un interés personal. Cada uno de ellos, a cambio de pagar un precio muy alto, actuó con justicia y salvó o mejoró las vidas de otros. Ninguno ha obtenido la menor recompensa.

 

Leo el primer párrafo de “Heroes imposibles” de Antonio Muñoz Molina en Babelia, el cultural de El País. La mayoría de las veces sus miradas sobre una exposición, sus lecturas sobre un libro, sus comentarios a la realidad herida me sirven de inspiración. Los espero con gusto cada sábado.

Jesús de Nazaret

No he podido dejar de pensar en Jesús de Nazaret, cuya Pascua (Pasión, Muerte y Resurrección) tenemos tan cercana, tan al alcance de la mano.  Aprovechar la Semana Santa para contemplar a Jesús, y en Jesús a la humanidad sufriente, a la humanidad heroica, a la humanidad que se entrega sin esperar nada a cambio, a la humanidad que en silencio vive en plenitud su vocación a dar la vida por los demás. Y lo hacen de una manera callada, sencilla, humilde, sin pretender nada, sin querer aparentar nada, como si no tuvieran ego, como si solo tuvieran ser. Y ser para los demás.

Jesús, el judío de Galilea, el vecino de Nazaret, el buscador de Dios, el profeta del reino, el curador de la vida, el defensor de los últimos, el amigo de la mujer, el maestro de la vida, el creyente fiel, el resucitado por Dios. Estos son los títulos de la obra de José Antonio Pagola, Jesús, aproximación histórica.

Aproximarnos al Jesús de la historia, con fe renovada en este hombre, Dios mismo, que pasó desapercibido, uno de tantos, en un pequeño pueblo de Galilea, durante treinta años. Sin hacer ruido, sin alharacas, sin hacer otra cosas que vivir como uno más, estando con nosotros.

Hermanitos de Jesús

Esta es la vocación de los hermanitos de Jesús, y de las hermanitas de Jesús, hijos espirituales de Charles de Foucauld, con el que tanto comparto. Su oración de abandono, dicha desde los labios de Jesús, nos puede ayudar a vivir más santamente la Semana Santa.

Padre, me pongo en tus manos, haz de mí lo que quieras, sea lo sea te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo.
Lo acepto todo, con tal de que  Tu voluntad se cumpla  en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Padre.
Te concedo mi vida, Te la doy con todo el amor de que soy capaz, porque se que me amas y necesito darme, ponerme en tus manos sin limitación, sin medida, con una confianza infinita, porque Tú eres mi Padre.

 

El canto del pájaro

Lo cierto, sin embargo, es que incluso en las experiencias más trágicas y cruentas de la humanidad, guerras y holocaustos, no han dejado de cantar los jilgueros o los ruiseñores ni han dejado de propagar su perfume las rosas ni de haber quienes aspiran a la libertad de los campos, como la bella Marcela cervantina, o que han salido de la ciudad buscando algo que no se halla en el solo pensar, como sucede en los diálogos platónicos.

El canto del ruiseñor es siempre el mismo canto y el perfume de la rosa siempre es el mismo, sólo nosotros no somos los mismos cada vez que oímos uno de esos cantos o sentimos ese perfume, y no porque seamos sólo un devenir, suma de pasado, presente y futuro, sino porque ese canto y ese perfume nos conmueven y nos transforman, haciéndonos otro, lo otro a lo que también se refería Rimbaud.

Andrés Trapiello

Georges de La Tour

Llevaba tiempo buscando el libro  “Georges De La Tour” de Pascual Quignard.

Quizá porque está editado en Pre-textos, una editorial de mi confianza, donde las haya.

Quizá porque es escritor que me atrae y habla, susurrando con voz queda, de un pintor que siempre me ha resultado sugerente, y cuya historia quería conocer.

Quizá porque sus cuadros son personas, noches oscuras y luz.

Tres quizás.

Tras ellos tres sugerencias.

Sugerencia primera


Coge el libro bien editado. Su portada, de una sencillez hermosa. Siempre la sencillez vence. Una tipografía clásica, con buen gusto. El tacto disfruta con lo inesperado de una superficie ligeramente rugosa, que acariciada con la uña resuena con ecos primitivos e infinitos.

El señalalibros, con la misma rugosidad y los mismos motivos, una cita:

“de la noche hizo su reino. Una noche interior: una casa humilde y cerrada donde hay un cuerpo humano iluminado parcialmente por una pequeña fuente de luz(…) los rojos de La Tour arden más alá del tiempo, como brasas…se convierten en una escena eterna. Una masa oscura, una llama color limón, un rojo limpio, un bermellón intenso y mate, una grandeza triste”.
En el arte, en el arte editorial, la cosa bien hecha conmueve, expresa plenitud, manifiesta una belleza oculta que se desvela con la luz recibida.

Sugerencia segunda

Adéntrate en el fuego místico que arde en tu interior.

¡ Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!

“Cuanto más nos acercamos al fuego, más claramente vemos que consiste en la cantidad de materia que falta en su llama.
Lo que hace más ardiente la llama, lo que hace la brasa más roja, más luminoso el resplandor, es lo que se convierte en “nada” dentro de ella. Lo que se precipita en el corazón de la hoguera para ser “nada” se mece allí como una ilusión, en el aire tembloroso y traslúcido del calor. Esa “nada” es lo que grita en el crepitar. Esa “nada” es el corazón blanco de las llamas, al que no podemos acercar el rostro sin gritar de dolor. Es Dios.” Pascal Quignard, Georges de La Tour, Valencia, Pre-Textos 2010, p.98

 

Sugerencia tercera

Contempla alguno de los cuadros de La Tour. El libro hace poemas en prosa, más allá de las explicaciones racionales, toda ciencia trascendiendo, de algunos de estos. Contempla en silencio, abriendo los ojos del corazón, situándote en las oscuridades, dejándote iluminar por su luz, tan débil, tenue, mortecina.

Puedes romper el silencio escuchando la banda sonora de “Todas las mañanas del mundo” película basada en una obra de Pascual Quignard, el autor del Georges La Tour.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=_0JTY3e2_AY]
Los libros, como la película, nos  adentran en los misterios, tan profundos, del alma del arte. Y completamos un círculos de bellezas sugeridas, un recorrido singular por las bellas artes.

Inteligencia espiritual IV (Admirar II)

La admiración no es la toma de distancia. Es una experiencia mental y emocional, una sensación que afecta también a lo corporal, pero que tiene su raíz en la inteligencia espiritual. El animal ve, observa, mira, pero no se admira de la realidad, porque no sabe que está en ella.  Cuando uno, gracias al poder de la inteligencia espiritual, toma distancia de la realidad natural, se sorprende de cómo son las cosas, de cómo es el mundo y de cómo es él mismo. La toma de distancia suscita la admiración y de la admiración emerge la sorpresa de existir.

Francesc Torralba

Inteligencia Espiritual III (Admirar)

Una cosa es mirar, otra cosa es admirarse de la realidad. La admiración va estrechamente vinculada a la operación de tomar distancia. El mirar focaliza la atención en un objeto del conjunto, mientras que la admiración exige una parada en el tiempo, una visión de conjunto que va unida al sobrecogimiento. La admiración requiere de la distancia física. Para admirarse de una obra pictórica, de un paisaje, del cielo estrellado o de un cuerpo bello, uno debe tomar distancia física, alejarse de ello. Si está pegado a él, no puede admirarse del mismo.

Francesc Torralba

Arquitecto, Artesano, Artista

Homilía pronunciada en el funeral de un conocido arquitecto, fallecido recientemente.. la belleza, el arte, el artista como colaborador en la obra creadora de Dios…

 

Celebramos esta eucaristía en una capilla donde X, en su época de alumno en el colegio, entraría en variadas ocasiones.  Un niño pequeño que entra en esta capilla se queda admirado al contemplar una arquitectura desmesurada, inusitada. Aunque un alumno de este colegio, desde pequeño, está habituado a grandes espacios, grandes ventanales y pasillos llenos de luz,  cuando entra en la capilla gótica, neogótica realmente, puede tener la experiencia de entrar en un terreno sagrado, que le eleva o le facilita una experiencia  que va más allá, vital. Tal es el poder de la arquitectura.

 
Un  niño tiene una capacidad de asombro y de admiración, una sensibilidad intuitiva ante la realidad mucho más desarrollada que muchos adultos. Quizá por eso dijo Jesús que si no nos hacemos como niños no entraremos en el Reino de los cielos. Porque el niño sabe ver la belleza, la bondad y la verdad de las cosas con mayor facilidad. Los niños  son artistas como si tal cosa: juegan con lo que tienen a mano y lo transforman, sin darse importancia. Saben gozar estéticamente y compartirlo. Los niños, como algunos mayores, son artistas, son creadores.


X, a lo largo de su vida, ha sido un artista, un creador. El artista vive una relación peculiar con la belleza. En un sentido muy real puede decirse que la belleza es la vocación a la que el Creador le llama con el don del « talento artístico ». Y, ciertamente, también éste es un talento que hay que desarrollar. X lo hizo abundantemente, con generosidad, y puso su talento al servicio de la belleza.

 
Los cristianos creemos que en la «creación artística» el hombre se revela más que nunca «imagen de Dios» y lleva a cabo esta tarea ante todo plasmando la estupenda « materia » de la propia humanidad y, después, ejerciendo un dominio creativo sobre el universo que le rodea. El Artista divino, con admirable condescendencia, trasmite al artista humano un destello de su sabiduría trascendente, llamándolo a compartir su potencia creadora.

Nuestra sociedad necesita artistas. Y cuando este artista es grande, como un niño pequeño, la sociedad vislumbra en él una puerta abierta a algo mayor, un no se qué que queda balbuciendo, y por eso le reconoce, le admira y dice palabras tan hermosas comos las que hemos leído de X durante esta semana en los periódicos.

El día de la consagración de la Sagrada Familia, en Barcelona, ideada por otro arquitecto genial, Benedcto XVI, en la homilía, dijo que  “la belleza es la gran necesidad del ser humano; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo”.


Dios  en el acto de crear el universo, el día, la noche, la bóveda celeste, el sol y la luna, las estrellas, la tierra y el mar, las plantas, los animales, al hombre y a la mujer, ve que todo lo que ha hecho es bueno, es bello. Al ser humano le da la posibilidad de seguir contribuyendo al acto creador. Dios nos llama a ser artífices de belleza y de bondad a través de nuestro trabajo. Algunos privilegiados disfrutan con ello y saben transmitirlo. X fue uno de ellos.

Estamos llamados a contribuir a la belleza de nuestro mundo, a través de nuestro trabajo, a ser creadores de esta tierra. Sabemos bien, sin embargo, que nuestro ser es finito, que somos en el tiempo. Mientras como tejedores devanamos la vida, a veces inesperadamente, como en el caso de X, se corta la trama.

Nuestra fe cristiana, inexplicable, pues solo se entiende desde la confianza en un Dios creador, fuente de vida en abundancia, nos dice que somos creados para la eternidad, que con la muerte nuestra vida no termina, sino que se transforma. Dios, hace para nosotros, tras la muerte, un universo nuevo, un cielo nuevo y una tierra nueva, cuando la primera tierra ha pasado. Dios asegura que estará con nosotros para siempre y nos hará ver la belleza verdadera que no conoce el ocaso. Dios, tras la muerte, nos llama a la belleza en plenitud.

 

La Palabra de Dios se hizo para nosotros una de las formas arquitectónicas más sencillas: una tienda. La Palabra acampó entre nosotros. Y nos ofrece su luz, su salvación y su gloria. La Palabra, Jesús mismo, nos dice en el momento de pasar de este mundo al Padre: confiad en Dios y confiad también en mí. En la casa de mi Padre hay lugar para todos; ahora voy a prepararos ese lugar. Una vez que me haya ido y os haya preparado el lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que podáis estar donde voy a estar yo. Vosotros ya sabéis el camino para ir a donde voy yo: Yo soy el camino, la verdad y la vida.
Rezamos para que X haya encontrado esta vida eterna en Cristo.