Camino de encarnación, entrada humilde

Quien desea entrar en el lugar del nacimiento de Jesús, tiene que inclinarse. Hay tan solo una pequeña apertura de metro y medio.La intención fue probablemente proteger mejor la iglesia contra eventuales asaltos pero, sobre todo, evitar que se entrara a caballo en la casa de Dios. Me parece que en eso se manifiesta una cercanía en esta Noche santa: si queremos encontrar al Dios que ha aparecido como niño, hemos de apearnos del caballo de nuestra razón “ilustrada”. Debemos deponer nuestras falsas certezas, nuestra soberbia intelectual, que nos impide percibir la proximidad de Dios” (Benedicto XVI, Homilía, 24-XII-2011).
La puerta mide apenas metro y medio. Foto: Leobard Hinfelaar.

 

Ceremonia del té. Cha No yû. Entrada humilde I

El hueco de entrada a la estancia del té no mide má de 70 por 70 cm. Su poca altura obliga a los invitados a entrar de forma humilde, llenos de respeto, gateando más que pisando. Desaparecen así todas las diferencias sociales -alto y bajo pasan ambos por el reducido hueco a ese recinto en el que todos son iguales y donde no existen diferencias de clase.

Esta entrada baja es también el acceso a un lugar de transformación en el que todos han de encontrarse con su verdadero yo mismo y con la pazpara, una vez finalizada la invitación de té, volver transformados a la vida diaria aportando allí la paz y la armonía experimentadas. » Gerhardt Staufenbiel, El camino del té.

El beso al leproso. Francisco y los pobres

Cabalgaba un día por la llanura de Asís cuando le salió al camino un leproso. Era el momento de dar a Cristo la prueba decisiva de su disponibilidad para «conocer su voluntad». Haciéndose enorme violencia, apeóse del caballo, puso la limosna en la mano del leproso y se la besó; el leproso, a su vez, apretó contra sus labios la mano del bienhechor. Montando otra vez, Francisco prosiguió su camino con el alma llena de un sabor desconocido, llena de gozosa expansión
Pocos días después busca él mismo la experiencia dirigiéndose al lazareto, probablemente el de San Lázaro de Arce, situado a tres kilómetros de Asís. Va bien provisto de dinero. Reuniendo a todos los leprosos, da a cada uno su limosna besándoles la mano. Celano añade: «la mano y la boca»; es Francisco una perfecta copia de Cristo crucificado: «Lo hacía ya por Cristo crucificado, quien, según el profeta, apareció despreciable como un leproso».
El Cristo se le ha revelado por fin en el pobre más pobre de la Edad Media. Desde ahora irá a encontrarse gustosamente con Él en los hermanos cristianos.

El cardenal Jorge Marío Bergoglio besa los pies de un niño enfermo de SIDA

De película: el molino y la cruz

Los grandes acontecimientos pasan desapercibidos: el nacimiento de Jesús….el pintor  debe enseñar a mirarlos.
Es lo que le dice Peter Brueghel a su amigo  y mecenas el banquero Jonghelinck, mientras Jesús cae camino del Calvario. Jesús, en el centro de la vida, pasa desapercibido a la mirada del espectador. Es lo que hace el director de la película «El molino y la cruz», el polaco Lech Majewski. Un ejercicio estético sobre el arte de crear.

Traer la Pasión de Cristo hasta la realidad cotidiana, en el Flandes de la dominación española. Hasta nuestros días.

Película imprescindible para los amantes del cine como ejercicio contemplativo, lleno de profundidad misteriosa. Difícil de ver, como la realidad.

Llenos de Espíritu IV

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Estamos llenos del Espíritu de Jesús
Cuando hemos reconocido y aceptado nuestra libertad última, que ninguna fuerza terrena nos puede arrebatar.

Cuando aceptamos con serenidad la caída en las tinieblas de la muerte como el comienzo de una promesa que no entendemos.

Cuando damos como buena la suma de todas las cuentas de la vida que uno mismo no puede calcular, pero que Otro ha dado por buenas, aunque no se puedan probar.

Karl Rahner, sj, Experiencia de la Gracia

LLenos de Espíritu, III

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Estamos llenos del Espíritu de Jesús

Cuando alguna vez hemos sido buenos con alguien sin recibir ningún eco de agradecimiento ni de comprensión, y sin ser recompensados siquiera con el sentimiento de haber sido «desinteresados», decentes…

Cuando hemos tenido una esperanza total que prevalece sobre todas las demás esperanzas particulares, que abarca con su suavidad y con su silenciosa promesa todos los crecimientos y todas las caídas.

Cuando hemos aceptado y llevado libremente una responsabilidad donde no se tienen claras perspectivas de éxito y de utilidad.
Karl Rahner, sj

LLenos de Espíritu II

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Estamos llenos del Espíritu de Jesús

Cuando hemos hecho algún sacrificio sin agradecimiento ni reconocimiento, hasta sin sentir ninguna satisfacción interior.

Cuando hemos estado alguna vez totalmente solos y henos decidido solo por el dictado más íntimo de nuestra conciencia; cuando no le podemos decir ni aclarar a nadie; cuando se está totalmente solo y se sabe que se toma una decisión que nadie le quitará a uno, de la que habrá que responder para siempre y eternamente.

Cuando hemos cumplido un deber alguna vez, cuando aparentemente solo se podía cumplir con el sentimiento abrasador de negarse y aniquilarse a sí mismo, cuando aparentemente solo se podía cumplir haciendo una tontería que nadie le agradece a uno.
Karl Rahner, sj

LLenos de Espíritu I

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Estamos llenos del Espíritu de Jesús

Cuando nos hemos callado alguna vez, a pesar de las ganas de defendernos, aunque se nos haya tratado injustamente.

Cuando hemos perdonado alguna vez, a pesar de no tener por ello ninguna recompensa, y cuando el silencioso perdón era aceptado como evidente.

Cuando hemos obedecido alguna vez no por necesidad o porque de no obedecer hubiéramos tenido disgustos, sino solo por esa realidad misteriosa, callada, inefable que llamamos Dios y su voluntad.

Karl Rahner, sj, Experiencia de la Gracia

Sensus fidei, el sentido de la historia

Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios» (Mc 1, 15). Lo que ilumina y da sentido pleno a la historia del mundo y del hombre empieza a brillar en la gruta de Belén; es el Misterio que contemplamos en Navidad: la salvación que se realiza en Jesucristo. En Jesús de Nazaret Dios manifiesta su rostro y pide la decisión del hombre de reconocerle y seguirle. La revelación de Dios en la historia, para entrar en relación de diálogo de amor con el hombre, da un nuevo sentido a todo el camino humano. La historia no es una simple sucesión de siglos, años, días, sino que es el tiempo de una presencia que le da pleno significado y la abre a una sólida esperanza.

Benedicto XVI, catequesis sobre la fe

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