Bajo este cielo azul

Querida Paca,
la semana pasada, llevado por el don de la amistad hasta tu casa, nos sentamos a charlar en tu terraza. Protegidos del frío por sus cristales miramos el cielo azul moteado por pequeñas nubes. A medida que el día se apagaba se encendía en nuestra conversación la luz interior del que es capaz de disipar toda tiniebla. Juntos, tu hermana, tus nietos, tú y yo compartíamos nuestra mirada de fe sobre las cosas.

De mi primer encuentro contigo guardo en mi corazón el testimonio de tu fe luminosa y tierna, acompañando a tu marido en el paso final. De este segundo encuentro me llevo la certeza de que el Señor te escucha por tu humildad y obra maravillas en ti. Ahora entiendo porque en tu casa me sentía como en la casa de María.

Gracias por la verdurita, las pechugas de pollo y ese rico postre totalmente original, gracias por invitarme a tu mesa, por permitirme compartir mi fe bajo ese cielo azul que tan bien se contempla desde tu terraza.

Son casi las siete de la tarde, miro a través de mi ventana el mismo cielo bajo el que nos movemos y existimos.

Señor, que cuantos contemplen este cielo, obra de tus manos, descubran tu inmensidad y el profundo amor que les tienes. Amén

5 comentarios en «Bajo este cielo azul»

  1. Miro muchas veces ese cielo azul claro de la mañana o azul intenso del atardecer, cuando las estrellas comienzan a guiñarnos . Miro, contemplo la inmensidad y el misterio que encierra el Universo, sólo hay una explicación a esa grandeza: Te doy las gracias Señor por hacerme sensible a tu obra .

  2. Dijo Jeucristo: “cuando dos o más personas se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Esto es lo que pasó en aquella cena. Y guardo ese momento en mi corazón. Tuvimos pan del cuerpo, y pan del alma..así que nos fuimos todos hinchaditos, de felicidad…

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