La fe cristiana contra todo absolutismo

A nosotros nos parece fanatismo excusable, por ser anticuado, aunque hoy día irrealizable, el que los cristianos con peligro de su vida se negasen a participar en el culto al emperador […] es importante saber que la negación de entonces está muy lejos del fanatismo ciego, y que el mundo ha sufrido una transformación que sólo el dolor podía realizar. Estos hechos nos dicen que la fe no es juego de ideas, sino algo muy serio: se niega, y tiene que negarse, la absolutización del poder político y la adoración del poder de los poderosos «derribó a lo potentados de sus tronos.»(Lc 1,52); con ello ha disminuido de una vez para siempre el deseo de totalitarismo del poder político. […] la absolutización del poder, del pan y del eros nos amenaza a nosotros tanto como a los antiguos. Pero aun cuando los dioses de entonces siguen siendo todavía hoy poderes que quieren atribuirse lo absoluto, han perdido ya irremisiblemente su máscara de divinos

Joseph Ratzinger, Introducción al cristianismo

El siguiente vídeo puede herir la sensibilidad de muchos, contiene escenas de violencia explícita.

Vivir de las subvenciones

Estamos de acuerdo con que es mejor comprar una caña y enseñar a pescar  que dar el pescado a un necesitado.  Sabemos por experiencia que el poder corrompe a la mayoría. Sin embargo, algo nos pasa por la cabeza cuando extrapolamos el problema a la escala de la vida política. Le damos cada vez más poder a los gobiernos (incluso con los casos de corrupción escandalosos) y confiamos en que los políticos nos saquen de las crisis (como el bombero que apaga el fuego que encendió).

El mayor narcótico de la sociedad civil es el dinero público

Manuel Pizarro

Ética liberal

Una cierta parte de la vida humana debía quedar independiente de la esfera del control social (…) Tenemos que preservar un ámbito mínimo de libertad personal, si no hemos de «degradar o negar nuestra naturaleza» (…)  ¿Cuál debe ser, pues, este mínimo? El que un hombre no puede ceder sin ofender a la esencia de su naturaleza humana (…)

El deseo de que no se metan con uno y le dejen en paz ha sido el distintivo de una elevada civilización, tanto por parte de los individuos como por parte de las comunidades. El sentido de la intimidad misma, del ámbito de las relaciones personales como algo sagrado por derecho propio, se deriva de una concepción de la libertad que, a pesar de sus orígenes religiosos, en su estado desarrollado apenas es más antigua que el Renacimiento o la Reforma. Sin embargo, su decadencia marcaría la muerte de una civilización [la Occidental] y de toda una concepción moral.

Isaiah Berlín

Dos conceptos de libertad

Una enfermedad llamada Jesús

Cristo me llama

Cada día Cristo me llama. Cada día me impide detenerme: su palabra y su ejemplo me arrancan de la tendencia instintiva que me retendría pegado a mí mismo, a mis costumbres, a mi egoísmo. Yo le pido que tenga conmigo la misericordia de no dejarme metido en mí mismo, sentado en mi tranquilidad egoísta. Y experimento la verdad de lo que dice Ibn Arabí: ‘Aquel cuya enfermedad se llama Jesús ya no puede curar(se)’

(Yves Congar – dominico, teólogo y cardenal).
visto en el blog de José María Salaverri, sm

Del álbum Roma 2010-2011

Constancia

Nada en el mundo sustituye a la constancia. El talento no la sustituye, pues nada es tan corriente como los inteligentes frustrados. El genio tampoco, ya que resulta ser tópico el caso de los genios ignorados. Ni siquiera la educación sustituye a la constancia, pues el mundo está lleno de fracasados bien educados. Solamente la constancia y la decisión lo consiguen todo.

Baltasar Gracián

El perdón en la esfera política

Según Vladimir Jankélévitch, en su obra Le Pardon, el perdón tiene dos características.

  1. Es un acontecimiento, no puede basarse en el paso del tiempo, en el olvido.
  2. Es un don gratuito del ofendido al ofensor.

Se da, por tanto, entre dos personas, por lo que no existe orden jurídico, ni político para el perdón. De ahí que la democracia no puede permitir la aparición de actos de perdón en la esfera pública-política.

Que el Estado o cualquier ente político ( por ejemplo vía indultos, excarcelaciones, reducciones de condena a delitos particulares, en particular delitos de terrorismo) de cobertura a tales prerrogativas es una afrenta a las víctimas, quienes son las únicas que pueden ofrecer el perdón al agresor arrepentido.

Feliz y próspero 2011,