6 comentarios en «Complicidad en la mirada»

  1. Las miradas de Jesús son tremendas! basta aveces una sola mirada para curar, para invitar, para persuadir, para liberar, para que el “mirado” se sienta amado, perdonado, comprendido, liberado…
    Alguna en la que seguir rumiando estos días, que me la marqué para mí, y que comparto…
    Mt 9,22… “Jesús se dio vuelta y al VERLA le dijo, ten confianza tu fe te ha salvado”
    Esa mirada me la puedo imaginar, pienso, podría haberla curado sin mirarla, y sin embargo Él busca encontrarse en los ojos de la mujer. Quizás lo que en verdad actuó el milagro fue justamente ese ENCUENTRO. Ella quedó curada.

    La certeza: Él nos busca , le importa cada uno, no el milagro en sí, sino la persona. No importa que seamos uno entre cientos y que parezca imposible llegar hasta Él desde la propia “enfermedad”. Se trata de confiar, es Él quien busca el encuentro. Hace falta estar ahí, intentar llegar, tratar de mirarlo…el milagro es todo suyo, la mirada que salva y cura es la de Él.

    Gracias. Ahora mientras escribo y comparto esto, sencillito y breve, algo adentro se abre…y maravillosamente me siento mirándolo y mirada por Él. El milagro? el ENCUENTRO.

  2. Parece que este asunto de las miradas no me suelta…
    Otra vez estoy buscando MIRADAS.
    Dos en este tiempo me llaman la atención, me interpelan de manera especial. Y es que trataba de rezar y descubrir cómo me mira Jesús.
    La mirada entre Él y el joven rico es una que hace tiempo me atrapa. Será que como este hombre, me siento entusiasta de seguir a Jesús, de “dejar” tantas cosas a las que me aferro, pero después, en hilera los “peros” empiezan a aparecer y me resisto.

    La otra, con la que ahora me topé casi sin querer, es la mirada con Pedro después de las negaciones. Si miro la escena desde afuera me conmueve; pero cuando por un segundo nomás me doy cuenta de que el lugar de Pedro tantas veces también lo hago propio, siento que ni siquiera puedo levantar la mirada para encontrarme con los ojos de Jesús.

    Daba vueltas por internet, y dí con el comentario que había dejado ya hace meses. Me pasó algo dentro. Como sentir que no soy yo quien mira buscando encontrar esos ojos, sino al revés: Él mirandome esperando que lo encuentre. Parece igual, pero no lo es.

    Estoy motivada a escribir, perdón que sea tan larga hoy.

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