Evangelizar IV

Ser testigo del evangelio no significa simplemente testimoniarlo ante el mundo, sino ser capaz de captar los testimonios que de él hay por todas partes. El Evangelio está de pié, y vivo, pendiente sólo de que venga alguien y lo cea y se asombre. Lo increíble es que Dios está mucho más cerca de lo que imaginamos. Basta abrir una puerta, o una ventana, y podemos encontrarlo; basta abrir los ojos o hacer silencio durante unos minutos. Nunca nos acostumbraremos a la proximidad de Dios: a su impregnarlo todo, todo…., a su no imponerse nunca. Me asusta pensar de que Dios está aquí…”

Pablo D’Ors, Olvido de sí, (biografía del beato Charles de Foucauld)

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