El rostro del otro, causa de salvación

No hay forma de ver nuestro propio rostro, el rostro que proclama nuestra dignidad humana, que nos hace únicos e irrepetibles, el rostro que revela nuestra identidad.

No hay forma de ver nuestro propio rostro más que contemplándolo como reflejo en el rostro del otro. Saliendo de nosotros mismos retornaremos prendados del amor, enganchados para siempre en relación. Es el amor, la donación recíproca la que nos realiza plenamente.

Esta dinámica que parece gobernar el universo, es la que seguramente nos enseñaba Jesús al decir que sólo quien se pierde a sí mismo por él (por el Evangelio) se encontrará. Quizás desde aquí nos sea más fácil comprender porque los cristianos confesamos a Dios como Trino y no como un único y solitario ser. Es por esto por lo que quizás Juan afirma en su carta que Dios es amor.

Recuerda, sólo el rostro del otro puede revelarte quién eres, y el otro sólo puede encontrarse en ti. Este germen de sabiduría es el principio del fin de nuestro individualismo, es germen de salvación.

Tu rostro buscaré señor, no me escondas tu rostro(Salmo 26)

4 comentarios en «El rostro del otro, causa de salvación»

  1. Ciertamente que nos vamos conociendo y “reconociendo” en el rostro de “ese” otro que nos hace de espejo,que saca afuera lo mejor de nosotros mismos, que permite que el hacer por otros, se transforme en parte indiscutida del ser.
    Y si ese otro es el Señor, nos veremos en Él como hijos, hermanos, reflejos del verdadero rostro de nuestro ABBA…
    Gracias por invitar con esta meditación a “mirarnos” como nos mira el Padre.

  2. Gracias hermano.
    Es tan cierto..
    Descubrirnos en los demás nos hace vernos reflejados, con nuestras debilidades y dones, y nos muestra el amor de Dios en plenitud.
    No son, sino, una pareja, un matrimonio, unos novios…la búsqueda del amor en el reflejo de el otro, en el Amor que reciben y que dan constantemente, en las renuncias diarias y desprendimientos de uno mismo?

    Gracias enormes

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