Siempre me amaste

Hay épocas de luz en mi interior. Cuando llegan subo al torreón del silencio y contemplo los valles y montañas, las fortalezas y poblados, los ríos y seres que en mi interior reposan bañados por la dorada y tierna luz de este amanecer. Se empañan mis ojos por el llanto alegre, y todo mi ser rebosa en temblorosa quietud. Miro atrás y contemplo tu gran fidelidad, tu promesa de eterno amor cumplida, tu brazo fuerte sosteniendo mi fragilidad, conduciendo la historia. La eternidad desde aquí se atisba. La multitud de los seres creados se reúnen para alabarte. Cubiertos de llagas y heridos venimos hasta ti crucificado y tus heridas sanan las nuestras. Cuando me acuesto o me levanto aquí estás tú. Tu luz Señor me hace ver la luz: la serena certeza de que siempre me amaste.

4 comentarios en «Siempre me amaste»

  1. Cuando mi alma no sea ya capaz de reconocerte.
    Cuando mis heridas ya no tengan cura.
    Cuando no sea capaz de verte cada día en la luz del amanecer, en lo mas profundo de mi ser, en tu cruz, en nuestra cruz, déjame partir Padre, llévame hacía mi hogar y acógeme como el hijo pródigo que cabizbajo, regreso a postrarse a los pies de su padre para pedirle perdón y le de cobijo aunque sea en un rinconcito de la casa desde donde pueda admirarte y alabarte cada segundo.
    Gracias Dani, me han conmovido hasta lo mas profundo esas palabras tan directas, tan cargadas de humanidad y de amor.
    Un Beso:Sejo

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