¿Necesito volver a reciclar este adviento?

El año pasado compartíamos un material para trabajar el Adviento “Cada día, recicla tu corazón” Nos invitaba a reciclar nuestro corazón, a prepararnos y renovarnos, para nacer de nuevo. Al cabo de un año, nos podemos preguntar si necesitamos dar una vuelta más al reciclaje de nuestra vida

Puedes ver el vídeo en Vimeo “Adviento Recicla tu corazón” o en Youtube “Adviento Recicla tu corazón
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Cada día, recicla tu corazón

Podemos plantear el adviento como una metáfora de reciclaje, donde hay que renovar la humildad, el perdón, la búsqueda y la misión, aplicando a cada una de ellas las 3 erres: reducir (lo que me sobra), reutilizar (en mi vida la Palabra de Dios) y reciclar (o convertir lo viejo que hay en mí, en algo nuevo)

De esta forma podemos cambiar el mundo.
¿Puede ser esta la salvación que esperamos?

Así te necesito, de carne, mi Señor. Tiempo de Adviento

Así: te necesito
de carne y hueso…

Hombre quisiste hacerme, no desnuda
inmaterialidad de pensamiento
Soy una encarnación diminutiva;
el arte, resplandor que toma cuerpo:
La palabra es la carne de la idea:
¡encarnación es todo el universo!
¡Y el que puso esta ley en nuestra nada
hizo carne su Verbo!
Así: tangible, humano,
fraterno.
Ungir tus pies, que buscan mi camino,
sentir tus manos en mis ojos ciegos,
hundirme, como Juan, en tu regazo,
y – Judas sin traición – darte mi beso.
Carne soy y de carne te quiero.
¡Caridad que viniste a mi indigencia,
qué bien sabes hablar en mi dialecto!
Así, sufriente, corporal, amigo,
¡cómo te entiendo!
¡Dulce locura de misericordia:
los dos de carne y hueso!

(Himno de la liturgia de las horas)