Cuando te falten las fuerzas, no desesperes. Él nunca te ha abandonado y de tus astillas clavadas hace un fuego que da calor y vida a tantos

Cuando te falten las fuerzas, cuando se te salten las lágrimas de impotencia, rabia o dolor, no desesperes. Él nunca te ha abandonado y de tus astillas clavadas hace un fuego que da calor y vida a tantos