El rostro del otro, causa de salvación

Cristianismo, Meditación 4 Comentarios »
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No hay forma de ver nuestro propio rostro, el rostro que proclama nuestra dignidad humana, que nos hace únicos e irrepetibles, el rostro que revela nuestra identidad.

No hay forma de ver nuestro propio rostro más que contemplándolo como reflejo en el rostro del otro. Saliendo de nosotros mismos retornaremos prendados del amor, enganchados para siempre en relación. Es el amor, la donación recíproca la que nos realiza plenamente.

Esta dinámica que parece gobernar el universo, es la que seguramente nos enseñaba Jesús al decir que sólo quien se pierde a sí mismo por él (por el Evangelio) se encontrará. Quizás desde aquí nos sea más fácil comprender porque los cristianos confesamos a Dios como Trino y no como un único y solitario ser. Es por esto por lo que quizás Juan afirma en su carta que Dios es amor.

Recuerda, sólo el rostro del otro puede revelarte quién eres, y el otro sólo puede encontrarse en ti. Este germen de sabiduría es el principio del fin de nuestro individualismo, es germen de salvación.

Tu rostro buscaré señor, no me escondas tu rostro(Salmo 26)



Escrito por Daniel Pajuelo Vázquez Bio de  Daniel Pajuelo VázquezEntradas escritas por Daniel Pajuelo Vázquez

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