Un comentario en «Tomás, no seas incrédulo. Caravaggio»

  1. No hay duda que el Evangelio resulta ser el encuentro de lo humano con lo divino.Este Evangelio que da espacio a lo humano con todas sus limitaciones y debilidades, en este cado La Duda. En El Evangelio Dios nos permite dudar,y dudar con toda su amplitud, “dudar de verdad”, peroes en la medida que somos francos, sinceros y decimos
    y confesamos, nuestra desconfianza, nuestras sospechas y dudas, es en ese punto precisamente que Dios en Jesús sale a nuestro encuentro, para hacernos un solo desafio, –un solo llamado–, el llamado a la fe.Este Dios que en su gracia, nos tolera y acepta con estas dudas y nos invita a superarlas, nos invita a librarnos de las amarras de la sospecha, para convertirnos en creyentes confesantes, que no tienen pena alguna en caer
    de rodillass y exclamar: Dios Mio !, y Señor Mio !!,la
    reprimenda es poco — o nada — comparado a lo ganado
    Afianzar la fe en quien es El Señor y Redentor nuestro.
    Con benciones,
    Miguel Tomás Castro

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