La cruz y la misericordia. Ten piedad de mi, pecador

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Santa Catalina de Somoza- Acebo de San Miguel
20ªEtapa

Padre, me pongo en tus manos, haz de mi lo que quieras, sea lo que sea, te doy las gracias.

Gracias, Señor, por este día hermoso, magnífico, de delicada intimidad contigo en una de las jornadas más completas, más bellas, más suaves, más…gracias.

Salimos por el camino de estrellas, que se va abriendo hacia la cresta de los montes, hasta introducirse en bosques y robledales espesos. Llega el clarear del nuevo día y van despertándose las imaginaciones, como si de conversaciones con un pollino se tratara.

¡Qué encanto este el de las imaginaciones! Todo va y viene en trueques deleitosos; se mira todo y no se ve, más que como estampa momentánea de la fantasía…Y anda uno semiciego, mirando tanto adentro como afuera, a veces, en la sombra del alma la carga de imágenes de la vida, o abriendo al sol, como una flor cierta y poniéndola en una orilla verdadera, la poesía que luego nunca más se encuentra, del alma iluminada.

Paramos junto al Roble del Peregrino, cientos de años de sombra y vida, susurrando su melodía. A las ocho, recién amanecido, acaricia el sol la torre de la Iglesia de Santa María, en Rabanal. El pueblo resurge a la vera del camino. Se restaura, se remodela, se revitaliza con el continuo trasiego de peregrinos.

De Rabanal una buena subida, llena de brezo, entre matorrales y espinos, hasta Foncebadón. A veces la retama es más lata que nosotros mismos. De nuevo la imaginación me hace ver a Mosiés cruzando a pie enjuto el mar rojo, las aguas separándose como verdes escobones. Llegamos a Foncebadón, pueblo desierto, en ruinas. Beltrán nos dice que es la primera vez que no lo atraviesa con una espesa niebla. Hace años se despistaron y dieron una vuelta a la redonda, perdidos. Pueblo perdido. Abandono. Ni fuente.

De Foncebadón a la Cruz de Ferro otros dos kilómetros de subida, viendo todos los valles nemorosos, mil gracias has ido derramado por estas espesuras.

De pronto nos damos cuenta que ha cambiado Castilla, que ya no hay un horizonte único, una recta inmensa, sino oro paisaje. Otro paisaje interior.

Hacia la cruz de Ferro voy pidiéndote, con más fuerza si cabe, perdón por mis muchos pecados y negatividades. Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí. Me voy preparando para poner junto a tu cruz la piedra que cogí en Roncesvalles, y que he traído hasta aquí, en la mochila, cargando con mi propio peso de mal. Parece mentira haber llegado hasta aquí.

Llegar junto a la cruz, en el punto más alto de todo el camino, mil quinientos metros, subir el milladoiro que la sostiene, poner la mano en el palo de la cruz, anticipando el ya estoy en el parteluz del pórtico de la gloria. Crucem tuam adoramus, Domine, resurrectionem tuam, laudamus Domine.

Ha sido un acto profundo de adoración, de sentirme junto a tu cruz, de dejar mi pecado junto a ella, de bañarme con tu misericordia. En un marco hermosísimo de alta montaña.

Allí, a la montaña, me has subido. Te he escuchado el camino de las bienaventuranzas, he escuchado al Padre presentándote como su Hijo Amado, te he visto lleno de luz. Te he adorado.

Comenzamos a bajar, a bajar, a bajar, a bajar, para entrar en el Bierzo, rodeados de montañas. De nuevo parecía que el pueblo no iba a llegar nunca, y llegó.

San Miguel, calle de piedras, casas de piedras, refugio de piedra. Gracias, Señor.

A las cinco eucaristía en la iglesia del pueblo, ermita diminuta calurosa llena de gente. Dice el cura que en invierno hay catorce habitantes. Predica una homilía bien hermosa sobre el pan de vida. Tú, Señor, me alimentas. Gustad y ved que bueno es el Señor. Me sacias como de enjundia y de manteca, y mis labios te alaban jubilosos.

Tras la eucaristía, vuelvo al albergue: escribo, me masajeo los pies, que me ponen en la tierra, que me permiten caminar la realidad, Beltrán me cura las ampollas y me dejo curar y querer.

Desde la terraza del pueblo vemos una solemne puesta de sol. Estamos más cerca. Gracias.



Escrito por Nano Crespo Bio de  Nano CrespoEntradas escritas por Nano Crespo

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