Nueva Evangelización II

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Nueva evangelización, porque nuevos deben ser los “caminos” y las “acciones de anuncio de anuncio y de transmisión de la fe”, nuevo “el modelo de ser Iglesia”. ¿Cuáles son las señales de ruta que van marcando estos nuevos caminos?

El camino de la pobreza y la humildad frente al del dominio y el poder. Evangelizar no es hacer proselitismo ni conquistar “zonas de influencia”. La Buena Nueva no se impone ni es instrumento de poder. Es un don ofrecido, un don de esperanza para la pobreza del hombre . Sólo los pobres son capaces de captarlo y recibirlo. La puerta por la que entró en el mundo fue un pesebre. El Evangelizador, siendo quien era, se despojó de su rango pasando por “uno de tantos”, asumiendo incluso la condición de siervo y muriendo como mueren los últimos (cf. Flp 2,5-8).

La fragilidad, la debilidad, la insignificancia, no son obstáculos para la evangelización sino su condición misma. Aunque muchos no lo crean, la dificultad de la evangelización de nuestro mundo no radica en la falta de influencia de la Iglesia ni en el volumen de su presencia en las estadísticas de la población (recordemos que sólo una sexta parte de la humanidad ha escuchado el evangelio). Tampoco está obstaculizando la Iglesia su misión cuando reconoce su debilidad, incluso su pecado, sino todo lo contrario. Es fruto de la evangelización de la misma Iglesia.

(Del informe del Supeior General, P.Manuel José Cortés)

 



Escrito por Nano Crespo Bio de  Nano CrespoEntradas escritas por Nano Crespo

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Dios quiere a todos, pero tiene favoritos. ¡Qué alguien me explique esto, por favor!

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Respondiendo a un amigo

Dani, tengo una duda teológica. Muchas veces he oído decir que Dios nos quiere a todos, pero quiere más a los pobres. Es decir, tiene favoritos. El caso es que me cuadra y a la vez me chirría. ¿Alguna idea para aclararme?

Que Dios tenga un amor preferencial por los pequeños, pobres, desvalidos y marginados, no es algo que hayamos deducido o que se ajuste bien a nuestro concepto de lo que es ético. Esta cualidad del amor de Dios es algo que nos ha sido revelado de manera paulatina en el primer Testamento y de forma plena en Jesucristo. Por eso no está en nuestras manos cambiar esta cualidad del amor de Dios, si no que la acogemos en el corazón, y la meditamos con la razón, descubriendo que es no sólo una llamada a amar de la misma manera, si no un consuelo infinito cuando reconocemos que a pesar de nuestra total indigencia y pobreza Dios nos ama.

Que Dios no trate a todos por igual parece chirriar frente a nuestra natural concepto de Justicia: “Igualdad para todos”. Pero tratar a todos por igual no es precisamente lo más justo siempre, ¿verdad?

Al pensamiento filosófico no le cuadra tampoco mucho que Dios pueda tener preferencia en su amor. Para el filósofo Dios es inmutable y autosuficiente, no necesita ser amado y si ama será de forma condescendiente. Leer el resto de este mensaje »



Escrito por Daniel Pajuelo Vázquez Bio de  Daniel Pajuelo VázquezEntradas escritas por Daniel Pajuelo Vázquez

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Las bienaventuranzas no son ningún programa de vida

Cristianismo, Justicia, Paz e Integridad de la Creación, Meditación 2 Comentarios »
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Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

Mt 5,1-12

Una mala comprensión de las bienaventuranzas ha hecho que muchos predicadores las presenten como un programa de vida, dando a entender que la pobreza, el sufrimiento, la persecución… son cosas buenas. Para ello han espiritualizado los términos, haciendo un flaco favor a los pobres y a los que sufren, al evangelio, a Dios. Nada más lejos de la intención de los evangelistas, nada más lejos del mensaje de Jesús.

La pobreza, el llanto, la persecución no son nada deseable, no son cosas buenas de por sí, es más, destruyen la dignidad del hombre. Las bienaventuranzas son una declaración del compromiso que Dios ha tomado con los pobres, los perseguidos, los que lloran… para rescatarlos de esta situación. La vida y las palabras de Jesús nos muestran como Dios se ha puesto del lado de los hombres y mujeres a los que se les ha arrancado la dignidad. No se es bienaventurado por ser pobre, si no porque Dios ha tomado partido por el pobre.

En otras palabras, las bienaventuranzas no son los nuevos ‘mandamientos’ del pueblo cristiano, como algunos han querido ver en un Jesús que parecía ser presentado como un nuevo Moisés. El mensaje de Jesús es su persona misma entregada por los ‘perdidos, enfermos y alejados’, y no un manual de conducta.

Sin duda, comprender vitalmente esta presencia de Dios en mi vida, en mis pobrezas, sufrimientos, debilidades, alejamientos, me puede abrir a la respuesta de amor que Dios espera de un hijo. Jesús inaugura para nosotros una nueva forma de relación con Dios: la de hijos, y ya no más la de siervos. La primera responde al amor con amor, la segunda responde con sumisión al miedo.



Escrito por Daniel Pajuelo Vázquez Bio de  Daniel Pajuelo VázquezEntradas escritas por Daniel Pajuelo Vázquez

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