Así te necesito, de carne, mi Señor. Tiempo de Adviento

Así: te necesito
de carne y hueso…

Hombre quisiste hacerme, no desnuda
inmaterialidad de pensamiento
Soy una encarnación diminutiva;
el arte, resplandor que toma cuerpo:
La palabra es la carne de la idea:
¡encarnación es todo el universo!
¡Y el que puso esta ley en nuestra nada
hizo carne su Verbo!
Así: tangible, humano,
fraterno.
Ungir tus pies, que buscan mi camino,
sentir tus manos en mis ojos ciegos,
hundirme, como Juan, en tu regazo,
y – Judas sin traición – darte mi beso.
Carne soy y de carne te quiero.
¡Caridad que viniste a mi indigencia,
qué bien sabes hablar en mi dialecto!
Así, sufriente, corporal, amigo,
¡cómo te entiendo!
¡Dulce locura de misericordia:
los dos de carne y hueso!

(Himno de la liturgia de las horas)