Madre

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Y soy yo quien ahora te tiene,
madre mía, a su merced, turbada.
Diminutos tus huesos
y tu piel de ciruela que, si hablo,
se rompe. Enjabono tu vientre
y mis dedos resbalan por tus mustios
pezones y tus nalgas.

Madre mía, mi niña, cúmplase
esta rara inversión, y tengamos
tus cicatrices yo, tu corazón mis años.,

Juana Castro



Escrito por Nano Crespo Bio de  Nano CrespoEntradas escritas por Nano Crespo






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Nano Crespo
 
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