Dulzura de la soledad

«Esta dulzura de la soledad la he experimentado en todas las edades, desde los veinte años cada vez que he podido disfrutar de ella, aun sin ser cristiano, amaba la soledad frente a la hermosa naturaleza; con mayor motivo debo apreciarla cuando el mundo invisible y tan dulce hace que, en la soledad, uno no se sienta nunca solo. El alma no está hecha para el ruido, sino para el recogimiento, y la vida debe ser una preparación para el cielo, no solo mediante las obras meritorias sino también por la paz y el recogimiento en Dios»

Carlos de Foucauld

Iglesia, don de Dios

 La Iglesia, nos ha repetido Benedicto XVI, no es nuestra, sino de Dios; y cuántas veces nosotros los consagrad pensamos que es nuestra ¿eh? Hacemos lo que se nos ocurre… Pero no es nuestra, es de Dios, el campo a cultivar es suyo. Así pues, la misión es sobre todo gracia. La misión es gracia. Y si el apóstol es fruto de la oración, encontrará en ella la luz y la fuerza para su acción. En efecto, nuestra misión pierde su fecundidad, e incluso se apaga, en el mismo momento en que se interrumpe la conexión con la fuente, con el Señor.

Francisco, obispo de Roma

Le Corbusier, Iglesia de Ronchamp

De película: el hombre de acero

El lejano planeta Krypton tiene sus recursos agotados y está a punto de desaparecer, al igual que sus habitantes, que a través de la manipulación genética, han perdido su horizonte existencial. Solamente esta pareja primigenia son los verdaderos custodios de la esperanza. Han concebido naturalmente un hijo al que le han incorporado del código del saber de esta civilización y al que envían como nuevo Moisés a la Tierra. Él será el Elegido para dar continuidad a su pueblo y ayudar a la humanidad terrestre.

Las buenas intenciones existenciales se manifiestan en su preocupación ecológica y social sobretodo en la invitación a la convivencia de civilizaciones y a la integración de las diferencias. También destaca por su atención a la familia, donde aparece resaltado un homenaje a la paternidad y maternidad, de forma más significativa lo referido a la adopción, así como su apuesta por el amor romántico, de aquellos que basta un beso.

El protagonista funciona como una figura crística, en este caso hay una escena delatadora en una iglesia, en la que se resalta el origen extraordinario, la misión secreta de recuperar la esperanza, las acciones salvadoras, la bondad inmaculada, la incomprensión y la disposición al sacrificio. Sin embargo, su carácter cuasi divino hace de Superman un aspirante galáctico a sustituto mesiánico. Cadencia frecuente en la versión más simplista de la mentalidad yanqui.
Peio Sánchez