Vida en tus manos

Padre, me pongo en tus manos
Haz de mi lo que quieras
Sea lo que sea, te doy gracias
Estoy dispuesto a todo,
Lo acepto todo
Con tal que tu voluntad
Se cumpla en mi y en todas tus criaturas
No deseo más, Padre
Te confió mi alma
Te la doy con todo mi amor
Porque te amo
Y necesito darme a Ti
Ponerme en tus manos,
Sin limitación, sin medida.
Con una confianza infinita
Por que tu eres mi Padre
Padre, me pongo en tus manos
Haz de mi lo que quieras
Sea lo que sea, te doy gracias.
 
Carlos de Foucauld

Hospital de campaña

Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas… Y hay que comenzar por lo más elemental. la iglesia se ha dejado envolver en pequeñas cosas, cuando lo más importante es el anuncio primero:¡ Jesucristo te ha salvado!»

Francisco

 

Dolor

Y entonces vi que toda compasión natural que tiene el hombre por sus hermanos cristianos, unida a la caridad, es Cristo en él. Por otra parte, todo tipo de anonadamiento mostrado por Jesús en su pasión revela dos aspectos de la intención de nuestro Señor: uno es la felicidad a la que seremos llevados y en la que quiere que nos alegremos; el otro es el consuelo en nuestro dolor, porque quiere que sepamos que todo se transformará en gloria y ganancia para nosotros en virtud de su pasión, y que sepamos también que nosotros no sufrimos solos, sino con él, y que lo veamos como nuestro apoyo. Y si consideramos bien esta voluntad suya nos salvaremos de lamentarnos y de la desesperación cuando experimentemos dolor…

Juliana de Norwich

 

Actitud luterana

Le pediré a Dios misericordiosamente que nos proteja. Luego fumigaré, ayudaré a purificar el aire, administraré la medicina y la tomaré. Evitaré lugares y personas donde mi presencia no sea necesaria para no contaminarme y, por lo tanto, infligir y contaminar a otros y así causar su muerte como resultado de mi negligencia. Si Dios quisiera llevarme, seguramente me encontrará y he hecho lo que esperaba de mí, por lo que no soy responsable ni de mi propia muerte ni de la muerte de los demás. Sin embargo, si mi vecino me necesita, no evitaré el lugar o la persona.

Martin Lutero

Educar en la esperanza

No pienses nunca que tu lucha aquí abajo es del todo inútil. Al final de la existencia no nos espera el naufragio: en nosotros palpita una semilla absoluta. Dios no defrauda: si ha puesto una esperanza en nuestros corazones, no quiere destruirla con frustraciones continuas. Todo nace para florecer en una eterna primavera. Dios también nos hizo para florecer. Recuerdo ese diálogo cuando el roble pidió al almendro: «Háblame de Dios». Y el almendro floreció.

Francisco, audiencia general 20 septiembre 2017

Spes nostra

 La esperanza cristiana en realidad no defrauda y no falla. Esperar no es convencerse de que las cosas mejorarán, sino de que todo lo que sucede tiene sentido a la luz de la Pascua. Pero para esperar cristianamente uno debe —como enseñaba San Agustín a Proba — vivir una vida de oración sustanciosa. Es allí donde se aprende a distinguir entre las expectativas y las esperanzas.

Francisco,  27 febrero 2020

 

Francisco ante el Crucifijo Milagroso, que recuerda la peste de 1522

Espiritualidad franciscana

poco a poco san francisco fue descubriendo una realidad que aún no se había atrevido a mirar cara a cara: la del hombre naturalmente frágil, limitado y necesitado de solidaridad, especialmente en el sufrimiento, la enfermedad, la marginación y la pobreza. Comenzó de inmediato a prodigar sus cuidados a los leprosos y a convivir con ellos, aun a costa de sufrir la incomprensión y persecución familiar y el rechazo de sus conciudadanos…»

Julio Herranz Miguelañez, ofm